jueves, 22 de octubre de 2015

El interrogatorio de Narcisa

POV Draco
—Y que hacías sola esa noche que te encontré, ¿por qué no estabas con tus padres? —le pregunté.
No me respondió, solo empezó a llorar, otra vez lloraba, cuando la conocí también estaba llorando, pero verla llorar frente a mí hizo que algo dentro de mí se rompiera, me dolía su dolor, me dolía ver en ese estado de tristeza. Así que sin importarme su reacción me acerque a ella y me senté al borde de la coma y la tome de la manos, su temperatura estaba elevada, parecía que estaba con fiebre.
—Escapaba… —respondió, con esfuerzo.
—¿De tu familia? —indagué.
—No. Escapaba de la culpa y el dolor.
Escapaba «de la culpa y el dolor» dijo, pero ¿culpa de qué? Ella no parecía una mala persona. También escapaba del dolor, eso no me gusta, porque eso significaba que alguien la había lastimado. Lo único que hice fue apretarle un poco las manos para hacerle saber que no estaba sola, que de ahora en adelante ella podía contar conmigo.
Ella continúo llorando. ¡Rayos! No me gustaba esta sensación en mi pecho al verla llorar, pero menos me gustaba verla llorar, sus hermosos ojos chocolates estaban tristes y rojos. Sin pensarla la abrace, sentí recorrer como una electricidad cuando sentí su cuerpo pegado al mío, ella al comienzo ella se quedó quieta, me imagino debido a la sorpresa, pero luego apoyo su cabeza en mi pecho y siguió llorando, no me importo que mojara mi camisa con sus lágrimas, yo le daba suaves palmadas en la espalda para calmarla. Me daba ganas de meterla dentro de una burbuja para que nada ni nadie la volviera a lastimar.
«¿Pero qué te pasa con ella, Draco?», me preguntaba. Nunca me había comportado de esta manera con nadie, pero desde el primer momento que la vi, siento que debería de protegerla, de quererla, porque sin ella mi vida no tendría sentido.
—No llores más, Renesmee —le susurré, estaba vez pronunciando bien su nombre.
—Yo tengo la culpa, yo tengo la culpa de todo, su tan solo le hubiera hecho caso cuando él me dijo que me fuera a casa, nada le hubiera pasado —dijo entre sollozos.
«¿Él? ¿Quién será ese “él”?», me preguntaba.
—Sea lo que sea que haya pasado, no creo que tú tengas la culpa —la anime.
Se separó un poco de mí, y me miró a los ojos.
—Sí, soy culpable. Yo soy la única culpable, fui muy testadura, no le hice caso, pero es que yo solo quería ayudarlo —siguió llorando.
Saque un pañuelo del velador y se lo di.
—Gracias —susurró.
—Si recordar lo que paso te hace llorar, mejor cambiemos de tema o prefieres contarme, yo te podría escuchar —le dije, pero ella negó con la cabeza—. Está bien, cuando te quieras desahogar, yo estaré aquí —ella hizo un amago de sonrisa.
—Muchas gracias por todo, señor Malfoy —dijo, con voz suave.
«Señor Malfoy», otra vez me llamaba de esa manera, y no me gustaba, no era un viejo como para que ella me llame “señor”.
—«Señor Malfoy» —repetí—, no soy tan viejo como para que me trates de señor. Solo dime Draco.
—Lo siento —se disculpó. No tenía por qué disculparse, no ha había hecho nada malo—. Pero yo solo lo trato con respeto.
Me quede sorprendido por lo que dijo.
—También me respetas llamándome por mi nombre —sonreí—, no me vuelvas a llamar señor, me haces sentir viejo y no lo soy, ¿verdad?
Ella negó con la cabeza.
—Bueno, te traeré algo de comer para que recuperes tus fuerzas.
—No, gracias, pero es que no tengo hambre. Siento que no me pasa nada de alimento ahora —dijo tímidamente.
—Tienes que comer —la regañé, pero ella me dedico una mirada tierna, y con solo una mirada me doblego, simplemente no pude obligarla a hacer algo que no quería—. Está bien, pero mañana si comerás —le advertí. Ella asintió.
—¿De quién es esta habitación? —me preguntó segundos después.
—Es mi habitación —le contesté.
—Pero… ¿dónde ha estado… —la miré—, perdón —susurró—, donde has estado durmiendo tú? —preguntó.
—Aquí, junto a ti —respondí. Ella me miró con confusión—. No pienses mal —le aclaré—, esta cama es muy grande, además, prácticamente no dormía, velaba tus sueños por si habría indicios de que despertaras.
—Ah… sí, entiendo —susurró, bajo la mirada y note que se dio cuenta de que traía puesto un camisón en vez de su anterior ropa—, ¿y mi ropa? ¿Quién me cambio de ropa? No fuiste tú, ¿verdad? —preguntó alarmada. Quise reírme en su cara de su expresión, pero no lo hice.
—Claro que no fui yo, fue mi madre, mi madre te cambio de ropa —le mentí. Primero, porque mi madre no estaba de acuerdo de que Renesmee estuviera en el mundo mágico y segundo, porque ni modo que le dijera que mi elfo le había cambiado de ropa con magia. Seguro si le decía eso me tomaría por un loco.
Su rostro se volvió a relajar.
—Muy amable por parte de tu madre preocuparse por mí, una desconocida —dijo. Sí, claro, Narcissa Malfoy ayudando a una muggle, pensé, y sonreí con ironía—. Le tengo que dar las gracias por lo que ha hecho por mí.
—No —casi grite, ella me miró confusa—. A ella… no le gusta que le estén… agradeciendo cuando ayuda a… alguien —me molesto que mi voz no sonara segura.
—Está bien. Entonces no lo haré —dijo confusa, y yo asentí.
—Eh, iré a traerte ropa limpia para que mañana te puedas cambiar el camisón —dije.
—¿Y dónde está la ropa que tenía antes? —preguntó.
—No sé dónde la puso mi madre —dije—. Pero una amiga dejo ropa cuando paso una temporada aquí. No te molesta ponerte su ropa, ¿verdad? —le pregunté, ella negó con la cabeza.
—Gracias —dijo.
—Vamos, creo que ya me has agradecido mucho durante todo este rato —le dije, sonreí. Estar con Renesmee me hacía sonreír con mucha facilidad—. Ya vengo —dije, y salí de mi habitación.
Espero que ponerse la ropa de Astoria no la convierta en una loca como ella. Entre a la habitación que siempre ocupaba Astoria cuando venía aquí, aunque no sé porque le asignábamos esta habitación, cuando ella siempre dormía en la mía; bueno, dormir era lo último que hacíamos.
Entré en el vestidor y abrí un cajón de una cómoda, y saque lo que le podría quedar mejor a Renesmee. Encontré un vestido blanco, hasta las rodillas, me fije en donde Astoria guardaba los zapatos y encontré unos de tocón no muy alto color blanco. Ya con todo lo necesario para que mañana Renesmee se cambiara, salí de la habitación. Creo que esta ropa le sentaría mejor a Renesmee que a Astoria.
Cuando volví a mi habitación, me di cuenta de que Renesmee se había quedado dormida otra vez. Así que me di una ducha, me puse mi pijama y me acosté a su lado como todas las noches, pero ahora sabiendo que despertaría dentro de unas horas más, y como todas las noches antes de dormir miraba su rostro angelical por un buen rato, hasta que sin darme cuenta se me cerraron los ojos.

***

Desperté temprano, y lo primero que hice fue volver a mi tarea favorita, mirarla, mirar dormir a Renesmee —que bien me sentía al ahora poderla llamar por su nombre, un bello nombre igual que ella— y como aún seguía dormida, me dirigí al baño para darme una ducha rápida, me puse unos de mis trajes negros, una camisa gris, y una corbata de un gris más oscuro que la camisa, y para terminar me calce unos zapatos negros.
Me acerqué a ella, y note que ya se estaba despertando.
—Buenos días, Renesmee —la saludé.
Ella parpadeó un par de veces.
—Oh, buenos días, Draco —me respondió. Un momento, me llamo por mi nombre y mi nombre pronunciado por ella se sentía como un canto de ángeles. Le sonreí.
—Cuando regrese ayer, ya estabas dormida, pero la ropa está aquí, sobre el baúl —le señale.
—Gracias —dijo tímidamente.
—Bueno, te dejo para que te bañes y te cambies, ya vuelvo para llevarte al comedor —le dije, y salí de la habitación para darle privacidad, pero apenas cerré la puerta me aparecí en el jardín, ya que todavía no quería encontrarme con mis padres, y sobre todo con mi madre, ya me tenía cansado con sus preguntas y reclamos.
Me entretuve viendo a los pavos reales por unos minutos, pero luego los pavos dejaron de interesarme y quise volver a mi habitación para encontrarme con esa bella mujer, pero no debía, no aun. Así que estuve unos 40 minutos más en el jardín, hasta que ya no aguante más y volví aparecerme en la puerta de mi habitación, solo espero que Renesmee ya esté lista. Toque la puerta y escuche un «adelante», así que entré y lo primero que vi fue a un ángel con cabellos cobrizos y rizados que caía en cascada por su espalda, llevaba puesto el vestido y se había calzado los zapatos, al parecer si eran de su talla. Ella giro y me vio y me sonrió, esta es la primera vez que la veía sonreír, y era una sonrisa tan cálida, sus ojos chocolates ya no estaban rojos, y si antes la creí hermosa ahora la veía como si fuera una diosa mitológica, es sencillamente PERFECTA.
«¿Cómo una muggle puede verse de esa manera?», me preguntaba.
—Hola —dijo, y volvió a sonreír.
—… Estás realmente hermosa… —no pude evitar decirle lo que pensaba.
—Gracias, Draco —dijo, con su voz cantarina.
Me acerque a ella.
—Vamos —dije, y la tome de la mano, y nuevamente sentí esa descarga de electricidad corres por mi cuerpo—, bajemos al comedor, ahora si comerás —le advertí, y ella asintió—. Ah…, mis padres tienen el carácter un poco difícil, no te vayas a incomodar —le avisé para que no se sorprenda o se asuste con el carácter de mis padres.
—No te preocupes, entiendo —dijo, y seguimos caminando directo hacia el comedor. Ya me había asegurado de que Kreacher no apareciera mientras Renesmee este en Malfoy Manor.

POV Narcissa
Estaba en la biblioteca con Lucius, hablando sobre Draco y esa chica muggle, en realidad estaba muy enojada con Draco por haberla traído aquí, en que estaba pensando, si en realidad la hubiera querido ayudar la hubiera dejado en un hospital muggle, pero no traerla aquí al mundo mágico. ¿Qué era lo que le pasaba por la cabeza a mi hijo cuando decidió traerla aquí? ¿Qué le pasaba con esa muggle? Lo veo muy preocupado por esa chica, apenas llega del trabajo se va directo a su habitación, ya no tiene vida, ¿acaso quiere algo más con ella? No, no lo creo, ¿mi hijo ilusionado con una muggle? No podría asegurarlo, pero tampoco negarlo. Estaba segura de una cosa y eso era que Draco siente algo más por esa chica muggle, a la cual él asegura que solo quiere ayudarla.
—¿Qué vamos hacer con Draco, Lucius? —le pregunté.
—¿Qué vamos hacer de qué? —dijo. ¿Qué acaso no se daba cuenta de las cosas que estaban ocurriendo en estos últimos días?
—¿Cómo que vamos hacer de qué? ¿Qué vamos hacer con Draco y esa chica muggle? ¿Qué va a pasar cuando despierte y se quiera ir a su casa con su familia? ¿O cuándo pregunte en dónde está? ¿Qué le vamos a decir? Tranquila niña, estás en el mundo mágico, pero Draco luego te llevara a tu mundo y seguirás con tu sosa vida como si nada hubiera pasado —dije con sarcasmo y amargura, es que Lucius ya se contagió de Draco y ya no le importa que sucederá después.
—Cissy, Draco ya es un adulto, él sabe lo que hace y aceptara las consecuencias de sus actos, y si todo no se resuelve como él cree —hablaba tan calmadamente que ni siquiera reconocí a mi esposo, con el que estoy casada hace más de 30 años.
—¿Qué él sabe lo que hace? Sí, claro —murmuré.
—Ya basta, Cissy. No sigas abrumándolo con tus reclamos, Draco ya sabrá cómo resolver esta… situación —concluyó—. Mejor vamos a desayunar, y por favor deja de angustiarlo.
—De acuerdo, pero luego no digan que no se lo advertí —salimos de la biblioteca y fuimos directo al comedor. La mesa ya estaba servida, pero había cuatro platos en vez de tres, ¿acaso teníamos visita? O es que esa chica ya despertó, miré a Lucius, y él parecía igual de sorprendido que yo.
Lucius no dijo nada y se sentó en la cabecera de la mesa, yo a su lado izquierdo, y esperamos a Draco, tal vez esa chica no había despertado y el otro puesto en la mesa seria de algún amigo de mi hijo. Luego sentimos unos pasos, eran los pasos de Draco y el otro parecía unos zapatos de tacones, giré para ver a mi hijo y a esa chica de la mano de él.
—Buen día, padre, madre —saludó mi hijo. Y no me gusto esa sonrisa que tenía en su rostro, y no porque no me gustara ver feliz a mi hijo, sino porque sabía que la causante de esa sonrisa era esa muggle, a la cual tenía de la mano.
—Buen día —dijimos Lucius y yo a la vez, nos habíamos quedado sorprendidos de ver a la chica que creía seguía dormida de la mano de Draco.
—Vaya, así que despertó la bella durmiente —dije con sarcasmo.
—Madre… —dijo Draco con voz fría, levante una mano para que me dejara seguir hablando—. Por lo menos nos podrías decir tu nombre… niña —me dirigí a ella.
—Sí, claro, lo siento. Soy Renesmee Cullen —respondió, y me sorprendió su voz cantarina. La miré de arriba abajo, ella se sonrojo, esa ropa se me hacía conocida, lo pensé unos minutos, hasta que lo recordé. Claro, era de Astoria, seguro que Draco se la había dado, pero debo reconocer que a ella le quedaba mejor que a Astoria, como una muggle puede lucir mejor que una bruja sangre pura, esta niña hasta tiene el porte de una…, no encontraba el termino para describirla, pero no parecía una simple muggle.
—Renesmee, ellos son mis padres, Lucius y Narcisa Malfoy —dijo mi hijo y me dirigió una mirada de advertencia.
—Mucho gusto señores Malfoy —dijo la tal Renesmee, que nombre tan extraño tiene.
—Mucho gusto, Renesmee —dijo mi esposo.
—Mucho gusto —le respondí a medias.
—Ven Renesmee, sentémonos —le dijo, Draco se sentó al lado derecho de Lucius y ella se sentó al lado de Draco.
—Y bien, Renesmee, ¿ya estas mejor? —preguntó Lucius.
—Sí, gracias por preguntar, señor Malfoy —dijo.
—Ya que estás mejor podrías contarnos un poco de ti, por ejemplo de dónde vienes —le dije.
—Por supuesto, yo soy de  Forks–Washington —la miré y ella siguió hablando—, en la península de Olympic, al noreste del Estado de Washington, existe un pequeño pueblecito llamado Forks, cuyo cielo casi siempre permanece encapotado. En esa localidad llueve más que en cualquier otro sitio de los Estados Unidos, es un lugar muy bello, yo nací ahí, en Forks, me gustaba vivir allí, pero hace unos meses mi familia se mudó a Londres —terminó de hablar, pero note melancolía en su voz.
¿Pero por qué?
—Así que eres americana —dije, y ella asintió—, si con razón tu acento. ¿Y por qué se mudaron? Como dices que ese pueblo era bello y te gustaba vivir allí, ¿cuál fue el motivo por el que se mudaron? —le pregunté. Es que sentía que algo no encajaba en el rompecabezas. Y tenía que saber más de ella.
—Madre/Cissy —dijeron Lucius y Draco a la vez.
—No se preocupen, creo que tiene todo el derecho de saber a quién está hospedando en su casa —dijo la chiquilla, la miré y note que estaba sonrojada.
—Nos mudamos para cambiar de ambiente…, conocer nuevos lugares —dudo un poco al responder.
—¿Cuántos años tienes, niña? —pregunté, y me miró con un poco de molestia. Creo que no le gusta que le digan así, es bueno saberlo.
—Hace… once días cumplí… 17 años —me contestó, y nuevamente tuve la sensación de que dudaba.
—¿Cómo se llaman tus padres? ¿A qué se dedica tu familia? —volví a preguntar, ignorando las miradas de advertencia de mi hijo y de Lucius.
Pero es que ellos no entendían que yo tenía que saber sobre esta chica. No se dan cuenta que es una muggle extraña. Hasta ahora lo que he notado es que ella tiene buenos modales, casi como el de una princesa, lo que me da a entender que viene de una familia adinerada, también he notado que se sonroja con mucha facilidad, que duda algunas veces al hablar, como si estuviera mintiendo, y esa voz, es tan suave, melodiosa podría decir.
—Bueno… mi madre se llama Isabella Cullen, Swan de soltera, pero a ella no le gusta que la llamen Isabella, prefiere que le digan Bella —«Bella», eso me hizo acordar de mi hermana. Trate de sacármela de la cabeza, no me gustaba recordarla—, dice que es mucho más corto, y mi padre se llama Edward Cullen —hizo una pausa, y aproveche para ver a mi hijo, no me sorprendió mucho verlo contemplándola—. Y bueno, mi abuelito Carlisle es médico y mi abuelita Esme es ama de casa, ellos son los padres de mi padre; mis abuelos maternos están separados, pero mi abuelito Charlie Swan es el jefe de policía en el pueblo de Forks, él está casado con una buena mujer llamada Sue —me di cuenta que cuando nombro a esa mujer, una sombra de tristeza tiñó sus ojos—, mi abuelita Renée vive en Jacksonville–Florida con su esposo Phil, Phil es entrenador de béisbol. Luego esta mi tía Alice Cullen, ella es diseñadora de modas y tío Jasper, su esposo es psicólogo, mi otra tía Rosalie, que es como una segunda madre para mí, es modelo y su esposo Emmett, es jugador de béisbol, él parece un niño pequeño siempre me echaba la culpa de sus travesuras cuando era más pequeña. Ah, y mi padre también es médico y mi madre es escritora, y bueno, mi familia también se dedica a invertir a la bolsa —concluyó. La sombra de tristeza desapareció de sus ojos y una mirada soñadora se instaló cada vez que mencionaba a algún miembro de su familia.
—¿A la bolsa? Inversiones —pregunté, y ella asintió—, pero en las inversiones nunca estás segura que resultara. No a todas les va bien.
—Sí, es cierto, pero mi tía Alice tiene como un sexto sentido para esas cosas y nunca ha fallado, nunca hemos tenido una perdida gracias a ella —respondió, y tenía una pequeña sonrisa en sus labios, como si se estuviera acordando de algo.
—Y… —no pude seguir hablando porque Draco me interrumpió.
—Ya basta, madre, déjala desayunar tranquila —estaba enojado, arrastraba las palabras al hablar y solo hacia eso cuando estaba enojado o cuando alguien no era de su agrado.
—Está bien. Luego seguiremos hablando, Renesmee —le advertí, y ella volvió a asentir. Tenía que saber más cosas sobre ella, con lo que ahora sabía no me bastaba.


viernes, 16 de octubre de 2015

Escapando del Dolor

POV Renesmee
Abrí los ojos lentamente, estoy confundida y agotada, muy agotada. Parpadeé un par de veces y me di cuenta de que esta no era la nueva casa que compro mi familia, por supuesto que esta no era mi nueva casa, y esta no era mi nueva habitación. ¿De quién era esta habitación? Nunca la había visto antes, las paredes eran de un color verde, al lado derecho había una puerta de madera, el cual yo suponía que era el baño, un poco más alejado de la puerta había una gran ventana con cortinas de seda color gris, pero la ventana estaba entre abierta, al parecer había una terraza; al frete mío había otra puerta de madrea que tenía grabado en alto relieve una serpiente enroscada con la cabeza levantada y sacando la lengua —muy original, pensé— al lado izquierdo estaba el vestidor, ¿será tan grande como el que tía Alice preparo para mí?, me pregunté; bueno, eso no importa mucho. La habitación era realmente grande, al lado izquierdo había un escritorio y una silla, y encima del escritorio había unos libros gruesos y una pequeña lámpara, ahora me fije en la cama donde estaba acostada, tenía sabanas de seda negra igual que las fundas de las almohadas, la cubrecama era verde y hacia juego con el color de las paredes; había dos veladores a cada lado de la cama y sobre ellas había una lámpara, y al final de la cama había un baúl, esta habitación tenía algo raro, claro, como no me di cuenta antes, no había una televisión, ni un equipo de sonido y en el escritorio solo había libros y no una laptop.
¿En dónde estaba? ¿De quién era esta casa? ¿Por qué estaba aquí? ¿Qué fue lo que me paso? ¿De quién es esta habitación? ¿Y mi familia? Sobre todo mis padres. ¡Oh, santo cielos! ¿Y mis padres? ¿Dónde están? ¿Por qué no están conmigo?
De pronto algo me distrajo, era como unos latidos de corazón —eso quería decir que no era nadie de mi familia— esos latidos estaban muy cerca, y venían de la terraza, y ahora escucho unos pasos acercarse, se está dirigiendo a mí…
—Despertaste —fue lo primero que me dijo el hombre cuando se acercó a mí. Su cabello era rubio platinado, sus ojos eran de un color gris mercurio, eran hermosos, él era alto, no tanto como tío Emmett, pero si era alto, tenía espalda ancha, parecía que hacia ejercicio, pero lo que más me sorprendió de él era que era muy pálido, casi como un vampiro, pero no lo era porque escuchaba a su corazón latir y veía como le corría la sangre por sus venas. El rubio me quedo mirando muy fijamente y luego me sonrió como si me conociera de hace mucho tiempo, ¿es que acaso me conoce? No lo recuerdo de ningún lado. Al parecer el noto mi confusión porque se apresuró a aclararme—: Soy Draco Malfoy —Que nombre tan raro, pensé—. No te vayas a morder la lengua. Yo tampoco tengo un nombre muy común que digamos»—. Hace tres días te vi caminando bajo la lluvia desde mi auto, pero luego te vi caer, y baje del auto para ayudarte, pero apenas me acerque a ti te desmayaste, luego de eso te traje a mi casa y recién despiertas, pensé que estabas muy cansada así que te deje dormir todo estos días, pero si mañana no despertabas te llevaría a un… hospital —dudo un poco al decir «hospital»—, ya me estabas preocupando —termino de hablar y su tono era serio.
Claro, ahora recuerdo, yo caminaba bajo la lluvia, y tropecé con mis propios pies. ¡Ja! Los genes Swan nunca me abandonaban, ni siquiera en los peores momentos de mi vida. Recuerdo que estaba con la vista algo borrosa por las lágrimas, cuando escuche que él se acercó a mí y dijo: «Oye, ¿estás bien?», yo abrí la boca para contestarle, pero no pude responderle porque todo se me puso negro y perdí el conocimiento.
—Sí, creo que lo recuerdo —mi voz sonó un poco ronca.
—¿En serio te acuerdas de mí? —me preguntó, y yo asentí—. Apropósito, ¿cuál es tu nombre?
—Sí, lo siento, pero antes muchas gracias por ayudarme. Soy Renesmee Cullen —respondí—. Eh…, señor Malfoy, ¿qué día es hoy? —le pregunté, y al parecer se sorprendió cuando lo llame «señor Malfoy» porque cambio la expresión de su cara.
—20 de septiembre —miró el reloj de su muñeca—, 9 de la noche, y llevas tres días inconsciente —dijo. Me sorprendí cuando repitió que había pasado tres días inconsciente, y por consiguiente fuera de casa.
—¡3 días! —grité—. Mis padres y toda mi familia deben de estar muy preocupados por mí —dije y trate de levantarme de la cama, pero me mareé y casi caigo al suelo, y digo casi porque de no ser por el señor Malfoy que me cogió de la cintura deteniendo me caída.
—No te levantes, todavía estas muy débil —me regaño, y pude ver en sus ojos verdadera preocupación por mí.
—Lo siento, soy un poco torpe —me disculpé—, pero tengo que ir a casa, mi familia deben de estarme buscando y… —no pude seguir hablando porque él me interrumpió.
—Pero ahora no puedas, ya te lo dije, estas muy débil y además es de noche, podría ser peligroso que andes sola por las calles —otra vez detecte el tono de preocupación en su voz. Eso me sorprendió en verdad, ¿cómo una persona que recién conoce a otra podría estar tan preocupado por lo que le pase a la otra?
—Pero… —trate de refutar, pero él me miró con seriedad y me calle.
—Cuando te recuperes por completo iras a tu casa —me ordeno—. Y ahora dime, Rene… lee —trato de pronunciar mi nombre, pero no le salió.
—Renesmee —le corregí, y trate de sonreír, pero no pude.
—Sí, eso. Que nombre tan raro tienes, nunca lo había escuchado, parece un… trabalenguas —comentó. Pero cuando escuche la última palabra que dijo, me acorde de Jacob, él decía que mi nombre parecía un trabalenguas por eso me decía Nessie o Ness. Contuve las lágrimas porque sabía que si empezaba a llorar no tendría cuando parar. Pero ahora que me acorde otra vez mi lobito siento nuevamente el profundo hoyo en donde debería estar mi corazón.
—Sí, no es… el primero que dice… que mi nombre parece… un trabalenguas —hice pausas al hablar, el dolor se hizo presente otra vez, pero con más intensidad. Siento que no voy a poder controlar las lágrimas.
«¡Tienes que controlarte, Nessie!», me regañé a mí misma.
Él no dejaba de mirarme.
—¿Estás bien? —me preguntó, como si hubiera intuido mi tristeza.
—Sí —susurré.
Él asintió, con el ceño fruncido.
—Y que hacías sola esa noche que te encontré, ¿por qué no estabas con tus padres? —me preguntó, y yo ya no pude más, empecé a llorar, sin importarme hacerlo frente a un desconocido.
Rápidamente él se sentó al borde de la cama y me tomo de la mono; yo me apresuré para poner mi mente y blanco para no trasmitirle mis pensamientos y mis recuerdos.
—Escapaba… —respondí, con mucho esfuerzo.
—¿De tu familia? —quiso saber.
—No. Escapaba de la culpa y el dolor —seguí llorando y él me apretó la mano, pero sus ojos grises me miraban con confusión.

Mundo Muggle – Londres – Casa Cullen
POV Bella
Estoy desesperada y muy angustiada, siento que me voy a volver loca de la preocupación, por Nessie, por mi Nessie. Ella está desaparecida desde hace tres días. La hemos buscado por todas partes, de noche y de día, pero no aparece. ¿Dónde estará mi pequeña? ¿Estará bien? ¿Por qué se fue?
Yo la veía más calmada desde que nos mudamos de Forks a Londres. Nos mudamos por ella, porque estaba muy deprimida por la muerte de mi mejor amigo, por la muerte de Jake. Y aunque estoy muy agradecida con él por haberla salvado, a mí también me duele su muerte, pero tengo que ser fuerte por mi hija, ella me tenía que ver bien, para así poderla ayudar a superar su pena. Y creí que un cambio le sentaría bien, pero no me di cuenta que ella le dolía más la muerte de Jake, porque ella era su impronta, estaban más unidos.
Pero cuando nos mudamos a Londres, Nessie estaba más calmada, hasta Jasper estaba más relajado al no sentir su tristeza. Hace tres meses el pobre de Jasper ya no podía calmarla, mi hija lo estuvo volviendo loco al sentir sus emociones y no poder ayudarla, por eso creí que cuando nos mudamos, ella poco a poco se iba a reponer del dolor, hasta creí que ya se había resignado a su perdida, pero me equivoque. Debí saber que mi pobre hija estaría peor que yo cuando Edward se alejó de mí para protegerme.
Nessie recayó en la depresión otra vez, como pude haber sido tan tonta en no darme cuenta de su estado de ánimo. Hace diez días fue su cumpleaños, cumplió 7 años. A ella siempre le emocionaba sus cumpleaños, recibir obsequios, pero esta vez no fue así, ni siquiera sonreía, ese fue el primer indicio para saber que mi Nessie no estaba bien, y no lo tome mucho en cuenta.
¡Tengo que encontrarla! ¡Tengo que encontrar a mi hija!
Empecé a caminar de un lado a otro, pensando en donde podría estar, ¿tal vez con los Denali? No lo creo, hubieran llamado para decirnos que Nessie está con ellos.
—Bella, vas hacer un hoyo al piso de tanto caminar. Cálmate —dijo Rosalie.
—No puedo calmarme, Rose.
—Jasper —susurró Alice. Y al instante empecé a sentir oleadas de tranquilidad.
Miré a mi rubio hermano con agradecimiento, él solo asintió.
—La encontraremos, Bella —dijo Carlisle, con su característico tono amable.
En eso se abre la puerta principal. Corrí hacia la puerta para encontrarme con Edward y Emmett.
—¿Saben algo de ella? ¿Alguien la vio por la calle? —pregunté desesperada.
—Fuimos al lugar de la visión de Alice. Emmett se encargó de interrogar a la gente y yo de leer cada una de las mentes de alrededor, pero nadie sabe de ella, nadie la vio —contestó Edward, con frustración en la voz.
—Y si los Vulturis la tienen —dijo Emmett.
Eso me paralizo. No confiaba en los Vulturis, además sabía que ellos no se quedarían tranquilos después de nuestro último encuentro, en donde nos aliamos con los metamorfos.
—Ellos no saben nada de Nessie. No lo he visto —respondió Alice, calmando así un poco mi preocupación.
—¿Qué fue exactamente lo que viste, Alice? —pregunté.
—Ya te lo dije, Bella. La vi corriendo por una calle, luego paso por un bar, pero ahora caminaba lentamente, estaba completamente mojada por la lluvia, después tropieza con sus propios pies y cae al suelo y ahí queda mi cisión.
De pronto Alice se quedó con la vista perdida, sí, estaba teniendo otra visión. Ojala y esta visión nos dé más pistas acerca del paradero de Nessie.
—¿Qué viste, Alice? —preguntó Esme.
Yo me acerque a Alice.
—¿La encontraste? —ahora preguntó Rosalie, con desesperación.
—Alice —la apure. No aguantaba más estar sin respuestas.
—Un hombre de espaldas sale del bar por donde pasó Nessie, el hombre es rubio, se sube a su auto, es un deportivo color verde, está manejando y de pronto ve a Nessie, se detiene cuando la ve caer, maldice y baja a ayudarla, se agacha para ponerse a su altura y Nessie levanta la cabeza y él la mira, sus ojos son grises…


domingo, 11 de octubre de 2015

¡¿Quién es ella?! ¡¿Por qué la trajiste aquí?!

POV Draco
Hoy día era 20 de Septiembre de 2013 y hace exactamente quince años con cuatro meses y dieciocho días que la guerra había terminado, y ahora reinaba la paz en el mundo mágico, sí, el bien gano, el trío de oro gano, y ahora el trío de oro es considerado como héroes de guerra, junto a la Orden del Fénix. Y ahora San Potter y Weasley son aurores y trabajan en el Ministerio, Granger, ahora Weasley, defiende a todas las criaturas mágicas despreciadas y también es la fundadora del P.E.D.D.O. para que los elfos domésticos no seas esclavos, ahora los elfos trabajan para nosotros, reciben un sueldo, tienen un día libre a la semana y vacaciones pagadas.
Y como era de esperarse, Potter se casó con la hermana menor de Weasley y tienen tres hijos, dos niños y una niña. ¡Ja! A Potter sí que le gusta reproducirse. Weasley se casó con la sabelotodo Granger y tienen dos hijos pelirrojos, una niña y un niño, insisto que manía de querer reproducirse y no solo ellos, también mis amigos, Blaise Zabini, el más mujeriego, después de mí, claro, se casó con mi mejor amiga Pansy Parkinson y tienen dos hijos, y por último Theo Nott se casó nada más y nada menos que con Lunática Lovegood, ahora Luna Nott, ellos tienen gemelos, Lorcan y Lysander, y no solo eso, sino que Luna está nuevamente embarazada, tiene cinco meses, y será una niña, Theo está que no cabe en su pellejo de tanta felicidad.
Y por último, yo sigo soltero y por supuesto que siempre tengo con quien pasar las noches, siempre hay una mujer que no se resiste a mis encantos, acepto a todas las mujeres brujas o muggles, claro, menos Astoria Greengrass. Al comienzo cuando empezamos a salir estaba bien, pero cuando la relación se puso más seria y empezamos a hablar de una futura boda, ella cambio, creía que yo era de su propiedad, no me dejaba ni respirar, así que termine con ella a pesar de todas sus amenazas; y estaba tan feliz después de terminar con ella, sentí tanta paz cuando la mande al demonio, y ella se fue diciéndome que no me iba a dejar ser feliz con ninguna otra que no sea ella, que al final iba a pedirle perdón de rodillas para que regresara conmigo, sí, claro, «sigue soñando», le dije. Ya paso más de un año de eso, y hasta el momento no da señales de vida.
Pero bueno, dejando a la loca de Astoria de lado; yo me dedico a trabajar en las empresas de mi padre en el mundo mágico y no solo en mi mundo, sino también en el mundo muggle, mi padre ha hecho inversiones en distintas empresas muggles y aunque los muggles son unos estúpidos a veces no dejo de reconocer que tienen buenas ideas. Y tratar tanto con muggles, ahora hasta uso sus artefactos y sobre todo su tecnología, gracias a eso ahora poseo un auto deportivo color verde, obvio como todo un Slytherin. Aunque me costó un poco de trabajo aprender a conducir y utilizar su tecnología, pero lo logre, también compre un celular, una computadora portátil y hasta compre una casa para pasar un buen rato con algunas amigas que conocí en el mundo muggle.
Y ahora me encuentro en mi habitación de Malfoy Manor, hace 4 días que no me acuesto con nadie, sí, yo Draco Malfoy no he tenido sexo con ninguna mujer durante estas 4 noches, por ella, solo por ella. Una chica muggle que encontré hace tres días y de la cual ni siquiera se su nombre, ni su edad, aunque creo que tiene 16 o 17 años, pero es tan hermosa que si no supiera que es una muggle creería que es una bruja con parte veela.
Debo reconocer que me siento un degenerado al verla de una manera inapropiada, ella es una adolescente y yo ya soy un adulto, pero aun así, no puedo dejar de pensar en ella, todo el día la tengo en mi cabeza, imaginándome el sonido de su voz, pero desde el momento que decidí bajar de mi auto e ir por ella y cuando la vi a los ojos todo mi mundo cambio, es como si solo existiera ella y solo ella. Ya ni siquiera puedo concentrarme en mi trabajo, porque sus ojos chocolates aparecen en mi mente.
Me preguntó, ¿Quién será ella? ¿Y su familia? ¿Por qué lloraba el día que la encontré? ¿Estará sola?
Ojala y si esté sola para que se quede aquí conmigo, sí, soy muy egoísta, pero porque me sorprendo, soy un Malfoy, y los Malfoy somos egoístas por naturaleza.
La vuelvo a mirar, esta acostada sobre mi cama, dormida, lleva así desde el día que la encontré… sé que debería llamar a un medimago para que la haga reaccionar, pero temo que si vuelve en sí, me abandone.

Flashback
Eran las 5 de la tarde y salía de una aburrida reunión de socios de la empresa del mundo muggle, me subí a mi auto y empecé a manejar despacio hasta llegar a un bar. Entre al bar, me senté en la barra y le pedí un whisky al barman, mientras me lo servían empecé a mirar mí alrededor por si había una linda chica que tuviera el honor de pasar la noche conmigo, pero no hubo necesidad de seguir buscando porque una chica de cabellos castaños y lisos, con mirada seductora se me empezó acercar.
—Servido, señor —dijo el barman poniendo el whisky en la barra.
La castaña llego junto a mí.
—Hola, guapo —dijo, con voz sensual—. No te había visto nunca por aquí.
—Hola —dije y le sonreí—, y si no me has visto por aquí, es porque no vengo muy seguido.
—Me puedo sentar y hacerte compañía —me preguntó.
—Claro —respondí.
—Soy Donny Smith —se presentó y estiro su mano para que se la estrechara.
—Draco Malfoy —le respondí y estreche su mano.
Llame al barman y le pedí otro trago para Donny. Empezamos a platicar, pero conforme iba pasando el tiempo me di cuenta que era una mujer vulgar y sin cerebro.
—Si quieres podemos ir a mi casa —me invitó—, te aseguro que la pasaremos muy bien, Draquito —un momento, me llamo “Drauito”, pero con quien cree que está hablando.
—Mi nombre es Draco. DRACO —le repetí—, no “Draquito” —dije de mala manera—. Y ahora ya no me apetece estar contigo, así que hasta nunca, Donny —saque dinero para pagar la cuenta y lo deje sobre la barra.
Escuche que me dijo algo, pero la ignore y salí del bar. Cuando salí del bar me di cuenta que estaba lloviendo «Genial», susurré. Así que rápidamente subí a mi auto y arranque, mientras manejaba hacia mi casa que tengo en el mundo muggle, divise a una chica caminando sola bajo la lluvia, me sorprendió verla, ¿acaso estaba loco? Como se le ocurría salir sin un paraguas de su casa. De pronto vi que tropezó con sus propios pies y cayó al suelo de rodillas.
Iba a seguir mi camino como si no hubiera visto nada, pero algo dentro de mí hizo que fuera a por ella. Tal vez podía ayudarla a volver a su casa.
—Maldición —susurré. Baje del auto, y apenas puse un pie en la acera, la lluvia se encargó de mojar mi caro traje.
Me acerque a ella con rapidez.
—Oye, ¿estás bien? —que pregunta más estúpida, me recriminé. Obvio que no está bien.
Ella levanto la cabeza y me miró, sus ojos chocolates me hipnotizaron, fue como si ahora ella fuera lo más importante en vida, incluso más importante que mis padres y yo mismo, era extraño nunca había sentido algo parecido con nadie. Pero negué con la cabeza y trate de concentrarme en ayudarla. Tenía algunos mechones de su cabello pegados alrededor de su cara, y lo primero que pensé cuando la miré fijamente fue «que hermosa» era realmente hermosa, pero sus ojos chocolate que tanto me atraían estaban rojos e hinchados como si le hubiera pasado llorando en días. Ella abrió la boca para decir algo, pero nada salió de su boca, porque se desmayó; ni siquiera lo pensé, la cogí en brazos y la metí en mi auto, rodeé el auto y yo también me subí, conduje directo a mi casa, y cuando llegue, metí el auto en el garaje, la tome en brazos y entramos a la casa, durante todo el camino no despertó, solo suspiraba de vez en cuando. La lleve a mi habitación y la acosté en mi cama, saque mi varita y con un hechizo seque su ropa, porque se podría enfermar si seguía con la ropa mojada, también le seque su cabello y pude darme cuenta de que era con andas y del color de su cabello, era un extraño cobrizo, nunca había visto ese color de cabello. Estaba vestida como cualquier chica de su edad, llevaba puesto jeans, una blusa a cuadros color rosa, un abrigo color blanco y con ballerinas del mismo color del abrigo, y no usaba nada de maquillaje, en realidad no lo necesitaba, ella tiene una belleza natural, casi cautivadora. Seguí mirándola embobado durante unos minutos más, hasta que me percaté de que aún estaba con la ropa mojada de lluvia, así que aproveche para darme una ducha mientras ella aún estaba inconsciente, ya luego vería como la haría reaccionar.
Después de ducharme, y ponerme ropa limpia y seca, volví a con ella, me senté al borde la cama y la observe. Ella tenía algo que me atraía, algo que hacía que yo no me alejara de ella. Pero seguía igual a como la deje, aun inconsciente, eso era raro, ya debería haber despertado.
—No puedo dejarte sola —susurré.
Así que la volví a tomar en brazos y aparecí en mi habitación de Malfoy Manor, la acosté sobre mi cama, le saque los zapatos y la tape con una frazada.
Miré el reloj que tenía en mi muñeca, ya eran más de las 11 de la noche. Decidí dejarla así toda la noche, pero si hasta mañana no despierta tendré que llamar a un medimago o tal vez llevarla a San Mungo.
Me cambie mi ropa por mi pijama y me acosté junto a ella, con la clara idea de dormir, pero no pude conciliar el sueño en toda la noche, porque me dedique a mirar a mi bella acompañante, y a escuchar su respiración pausada, parecía como si estuviera muy cansada, por ratos suspiraba; pero me alarme un poco cuando empezó a llorar entre sueños y me pareció escuchar que llamaba a alguien, no entendí bien el nombre de la persona a quien llamaba. Seguramente serían sus padres o hermanos. ¿Les habrá pasado algo? Es por eso que lloraba, ¿tan grande era su dolor para tenerla de esa manera?
Seguí observándola un poco más, hasta que su respiración volvió a ser pausada.
Pero había algo que no cuadraba. ¿Por qué me sentía tan intranquilo ante su pesar? ¿Por qué me afectaba lo que le pasaba, si tan solo es una chica que acabo de conocer?
Negué con la cabeza, ya luego averiguaría porque me sentía extraño con ella. Ahora lo más importante es que no tengo que dejar que mis padres se den cuenta de que había recogido a esta hermoso chica muggle, sino harían cualquier cosa para que la devolviera a su mundo. ¡Y eso sí que no lo iba a permitir! Yo quiero conocerla más, saber su nombre, escuchar su voz —que me imagino que será tan cautivante como ella— y sobre todo saber que tiene de especial para tenerme así de pendiente de ella, saber porque me atrae como si fuera un imán.
Me entretuve tanto admirándola que no me di cuenta de que ya eran las 6 de mañana, pero lo más sorprendente de todo era que ni siquiera tenía sueño, y podría estar mirándola toda la vida. Así que me obligue a levantarme de la cama, me duche rápidamente y me cambie para volver a mi tarea, seguir observándola. Y nuevamente me tuve que obligar a dejar de mirarla; iba a bajar a desayunar, cuando mi padre entra a mi habitación sin tocar, y por supuesto lo primero que vio fue a la chica que ocupaba mi cama, para luego mirarme a mí.
—¡Draco! —exclamó, en tono de regaño.
Y no tuvo tiempo de decir nada más, porque mi madre lo interrumpió entrando a mi habitación, y como mi padre, ella también observo a mi acompañante. ¿Pero qué les pasa? ¿Por qué entran a mi habitación sin llamar antes? ¿Qué no se dan cuenta que ya no soy un niño? Pero eso no era lo peor, lo peor era que sucedió lo primero que no quería que pase. Que descubran a mi bella chica.
—Hijo… —dijo mi madre, y luego se quedó muda, viendo nuevamente a mi acompañante.
Y antes de que empezaran con sus preguntas: «¿Quién es?». Decidí contarles todo, total, ya la habían visto.
—Padre, madre… se estarán preguntando «¿Qué hace esta chica en mi cama?» Pues la encontré ayer en el mundo muggle, estaba caminando sola por la calle y me preocupo cuando la vi caer al suelo, así que me acerque a ella, pero no pude hacer mucho por ella porque se desmayó antes de decirme siquiera su nombre. Está muy mal, y he decidido ayudarla —les dije con seriedad.
—¡La recogiste del mundo muggle! —gritó mi padre—. ¿Tú? Draco Malfoy, mi hijo, ¿queriendo ayudar a una muggle? ¿Te estas escuchando lo que dices? —sí, estaba enojado.
—Una muggle, pero ¡¿Quién es ella?! ¡¿Por qué la trajiste aquí?! —ahora la que hablo fue mi madre.
—No sé quién es ella, madre, ya lo dije, no tuvo tiempo de decirme su nombre. Y si, padre, deseo ayudarla —les respondí, con seriedad.
«No me alejaran de ti», pensé.
—Tal vez sus padres la estén buscando, y tú la traes aquí, a nuestro mundo… tienes que llevarla a su mundo, Draco. Ya alguien más se encargara de ayudarla —dijo mi madre.
Ya ambos me estaban hartando con sus preguntas y sus reclamos. Yo ya soy mayor de edad y sé perfectamente que hago o que no.
—Lo siento, madre, y padre, pero yo sé lo que hago. Estoy suficientemente grande para hacerme responsable de mis propios actos y no pienso regresarla a su mundo… por lo menos hasta asegurarme de que esté bien —concluí. Nada ni nadie me iba hacer cambiar de opinión.
—¿Qué pasara cuando despierte y pregunte dónde está? Le dirás que está en el mundo mágico y después le contaras todo sobre la magia —dijo sarcásticamente mi padre.
—Ya veré lo que le diré en su momento, padre —eso fue lo último que les dije, porque después de eso los invite a que salieran de mi habitación.
Fin de Flashback

Y la sigo mirando, creo que nunca me cansar de mirarla, podría pasar toda mi vida solo viéndola.
Lo bueno es que ella no está sola durante el día, Kreacher —Potter lo dejo libre para que regresara con mi madre— de cuidarla por las mañanas y las tardes mientras yo estoy trabajando, y en las noches la cuido yo.
Lo único raro es que no ha despertado, pero no me preocupo mucho porque no parece enferma, solo parece como si quisiera escapar de la realidad, de su realidad, la cual no me dejo de preguntar.
Pero de pronto… ella movió una mano, parece como si quisiera despertar, sí, ahora movió un poco la cabeza y…
—Jacob… —susurró, pero no entendí lo que dijo—. ¡Jacob! —casi dio un gritito, y empezó a llorar.
Un momento, ¿quién demonios es ese tal Jacob al que tanto llama? ¿Y por qué está llorando por él? Juró que si ese tal Jacob fue quien la lastimo, lo mataré.


sábado, 10 de octubre de 2015

Prefacio

Estoy muy triste, lo único que hago desde hace unos meses es llorar y llorar por él. Por él que dio su vida por la mía, por salvarme; si tan solo le hubiera hecho caso ese día, cuando me dijo: «Nessie, ¡Corre! ¡Corre, ve a casa!», pero yo no le hice caso porque quería ayudarlo, así que me quede a su lado, fue una mala idea, ellos nos tenían rodeados, y yo solo fui un estorbo. Pero que podía hacer, estaba en pánico, y mi vista solo estaba en el ejército completo de neófitos. Y me preguntaba, ¿Quién los había creado? ¿Con que motivo? ¿Y porque estaban aquí, en Forks?
Luego todo paso muy rápido, uno de ellos se me acerco cuando noto que me corría sangre por las venas, e intento clavar sus colmillos en mi cuello, yo no me pude mover por el pánico, no sabía qué hacer, pero de pronto alguien me empujo unos tres metros fuera del alcance del neófito sediento, cuando levante la cabeza pude darme cuenta que el que me había empujado era un lobo de pelambrera color arena, era Seth y no estaba solo, estaba con toda la manada de Sam y de Jake.
El lobo de pelaje rojizo luchaba con todas sus fuerzas, yo busque su mirada y cuando la encontré, su mirada me hizo un gesto, que la interprete como: ¡Vete, es peligroso! Esta vez le hice caso, me levante del suelo y empecé a correr hacia mi casa, pero no me di cuenta que me seguía uno de ellos, solo reaccione cuando el neófito se abalanzo sobre mí acorralándome contra un árbol, estaba perdida, y tenía mucho miedo, cerré los ojos esperando mi final, pero los segundos pasaba y nada paso, los colmillos del neófito nunca tocaron mi cuello. El gruñido del lobo rojizo me hizo abrir los ojos, Jake lo había empujado alejando de mí, y entonces empezó la pelea entre en neófito y Jake. Parecía que Jake iba ganando, pero otro neófito vino tras mi lobo y lo atrapo entre sus brazos cuando mi lobo estaba de espaldas, esto hizo que Jake soltara al neófito con quien estaba peleando y este aprovecho para unírsele al recién llegado y entre los dos atacaban a Jake. Yo grite con todas mis fuerzas cuando escuche el corazón de Jake latir cada vez más lento y luego… simplemente se paró. Los neófitos habían acabado con la vida de mi lobito de pelaje rojizo. Y lo peor de todo era que yo no pude ayudarlo y no porque no quisiera si no porque no pude reaccionar a tiempo, me quede estática viendo la terrible escena, y cuando el gran lobo cayó al suelo lo único que hice fue volver a gritar con todas mis fuerzas «¡NO! ¡NO!».
Luego sentí como una ráfaga de aire pasar por mi lado, eran mi familia, mi madre se acercó a mí y me abrazo mientras susurraba «Todo estará bien». ¿Qué todo iba a estar bien? ¿Acaso no se escuchaba lo que le decía? ¡Nada iba estar bien!
Después de eso no supe más porque me desmaye en los brazos de mi madre.
Ahora dos meses después de la muerte de mi Jake, estoy aquí encerrada en mi habitación, sin ganas de seguir viviendo. Solo veía fotos de él conmigo, cuando éramos felices. Ya no tengo vida, no salgo de mi habitación por nada del mundo, ni cuando algún miembro de mi familia viene para tratar de que baje al patio o a caminar, los ignoro; tampoco como, ni siquiera tengo sed, solo lloro porque me siento culpable de su muerte, siento que me ahogo, ya ni siquiera tío Jasper puede darme tranquilidad, mi pena es demasiado grande, siento que ya no tengo corazón, solo siento un hoyo en reemplazo de mi corazón.
¡Te extraño, mi Jake! ¡Te amo! Lo único que te pido es que me lleves contigo, no quiero vivir en un mundo donde tú no existas.