Londres Muggle
POV Edward
Estaba a unas cuadras del bar donde vio Alice por
última vez a Nessie. Leía las mentes de los humanos, pero no encontraba ningún
recuerdo de mi hija en sus mentes; Emmett había venido conmigo, pero se había
alejado un poco para conseguir algunas pistar de donde podría estar Nessie.
Estos tres días que lleva desaparecida han sido los
más terribles de mi existencia, y no solo de mi existencia, también de Bella y
de los demás. La hemos estado buscando por los alrededores, y yo he estado
viendo en las mentes de todos, pero siempre encuentro la misma respuesta
«nada», nadie la ha visto. Estoy tan desesperado y enojado conmigo mismo, ¿cómo
es posible que no la haya encontrado?, ¿cómo es posible que 8 vampiros no
hayamos podido encontrarla? Prácticamente la hemos buscado por todo Londres,
pero nada, nadie sabe de mi hija.
Los Vulturis
no tendrán algo que ver, pensé.
Pero rápidamente deseche esa teoría. Si Nessie estuviera
con ellos, Alice la hubiera visto, y la única visión que Alice ha tenido es que
la ve corriendo por una calle, pasa por un bar, pero no entra, luego empieza a
caminar lentamente, mojada completamente por la lluvia, después tropieza con
sus propios pies y cae al suelo, y ahí termina su visión, eso no nos ayuda en
nada, pero por lo menos sabemos por dónde estuvo la última vez.
—¡EDWARD! —gritó Emmett, sacándome de mis
pensamientos.
—¿Eh? ¿Por qué me gritas? —le pregunté.
—Porque te estoy hablando hace un buen rato, y no
me haces caso, pero, bueno… no tuve suerte, a todas las personas que
interrogue, me contestaron que nunca vieron a una chica con las características
de Nessie.
—¿Entraste a preguntar por Nessie al bar?, Alice
dijo que no la vio entrar, Emmett.
—Nada perdía con entrar a preguntar. ¿Y tú tuviste
suerte? —preguntó—, aunque por tu cara me dio cuenta que no.
—Otra vez nada, he visto la mente de todos los
humanos que han pasado por aquí y nadie la ha visto, es como si se la hubiera
tragado la tierra o como si hubiera desaparecido por arte de magia.
—¿Magia? La magia no existe, Edward —me hablo como
si estuviera tratando de corregir a su hijo pequeño, y luego rió—, bueno,
existimos nosotros, pero eso es diferente.
Negué con la cabeza, Emmett nunca cambiaria, ni
siquiera en estos momentos de preocupación extrema.
—Mejor regresemos a casa, los humanos ya comienzan
a vernos con temor —le hice señas con la mano para ir hacia el auto.
—De acuerdo —dijo, subimos al auto y empecé a
conducir lento, odiaba conducir tan lento, pero tenía que hacerlo para no
alarmar a los humanos.
—Y no estará con los Denali —sugirió Emmett,
minutos después.
—Si estuviera con ellos, crees que Eleazar o Tanya
no nos hubieran avisado.
Llegamos a casa media hora después, y todos tenían
la misma cara de preocupación y de impotencia de hace tres días, y eso quería
decir que ellos tampoco tenían pistas. Y lo comprobé al leer sus mentes.
—¿Saben algo de ella? ¿Alguien la vio por la calle?
—preguntó Bella, desesperada, apenas nos vio a Emmett y a mí entrar a la casa.
—Fuimos al lugar de la visión de Alice. Emmett se
encargó de interrogar a la gente y yo de leer cada una de las mentes de
alrededor, pero nadie sabe de ella, nadie la vio —contesté, con frustración en
la voz.
—Y si los Vulturis la tienen —dijo Emmett.
—Ellos no saben nada de Nessie. No lo he visto
—respondió Alice, de inmediato.
—¿Qué fue exactamente lo que viste, Alice?
—preguntó mi Bella.
—Ya te lo dije, Bella. La vi corriendo por una
calle, luego pasó por un bar, pero ahora caminaba lentamente, estaba
completamente mojada por la lluvia, después tropieza con sus propios pies y cae
al suelo y ahí queda mi cisión —le contestó Alice.
De pronto Alice se quedó con la vista perdida,
estaba teniendo otra visión. Y yo de inmediato empecé a leer su mente.
—¿Qué viste, Alice? —preguntó Esme.
—¿La encontraste? —preguntó Rosalie, con
desesperación.
—Alice —la apuro Bella, acercándose a Alice.
—Un hombre de espaldas sale del bar por donde pasó
Nessie, el hombre es rubio, se sube a su auto, es un deportivo color verde,
está manejando y de pronto ve a Nessie, se detiene cuando la ve caer, maldice y
baja a ayudarla, se agacha para ponerse a su altura y Nessie levanta la cabeza
y él la mira, sus ojos son grises… —dijo.
—Iré al bar y preguntaré por ese hombre y juro que
lo mataré si le ha hecho daño —aseguré.
—Yo voy contigo, Edward —se ofreció Bella.
—Yo también voy —dijo Emmett.
—No, Edward. Ya los vieron a ti y a Emmett rondando
por los alrededores y por la visión que tuve Emmett preguntando por Nessie a la
gente del bar, sería muy sospechoso que unas horas después regresara
preguntando por el hombre rubio —dijo Alice—. Lo mejor sería que Bella, Jasper
y yo fuéramos a ese bar a averiguar por ese hombre.
Me lo pensé mejor y accedí.
—Tienes razón, Alice —susurré.
Alice sonrió y al instante los tres salían directo
hacia el bar.
POV Alice
Conduje lo más rápido que pude, pero sin llamar la
atención de los humanos. Cuando llegamos al bar, entramos y como siempre todos
nos quedaron viendo, claro, no es muy común ver a tres chicos de por lo menos
18 años, pálidos y con los ojos ambarinos. Ignoramos las miradas y nos
dirigimos a la barra para hacerle unas preguntas al barman.
—Disculpe —dijo Bella, llamando la atención del
barman, pero este seguía en lo suyo, atendiendo a otros clientes—. Disculpe,
señor —volvió a repetir Bella, elevando un poco más la voz.
Este levanto la mirada.
—Sí, señorita —dijo el barman, con un tono
sugerente, mirándola muy fijamente, mientras le sonreía coquetamente. Vi que
Bella hizo un gesto de desagrado.
—De casualidad no ha venido en estos días un hombre
alto, rubio y…
—Con ojos grises —terminé de hablar, el barman poso
su vista en mí, pero no me sonrió al descubrir que lo miraba con seriedad.
Parpadeo un par de veces y empezó a hacer memoria.
—Uhm…, creo que lo vi hace tres días y estaba con…
—¿Con quién? —le interrumpió Jasper.
El barman miró a Jasper, y retrocedió un paso, y
eso que él estaba detrás de la barra, pero yo sabía cuánto temor podría causar
Jasper con esa mirada que le dirigía.
—Con una chica…
—¿Con una chica? ¿Sabe cómo era? ¿Cómo se llamaba?
—esta vez fue Bella quien interrumpió al barman.
—Sí, es como de su estatura —señaló a Bella—, con
los cabellos castaños y lisos, y se llama Donny Smith, viene muy seguido por
aquí —dijo y miró con una sonrisa entre miedosa y consuelo la entrada del bar—.
Y ustedes están de suerte, justo acaba de llegar, es aquella chica, y si
quieren saber más del hombre que buscan, ella se los puede decir, estuvieron
bebiendo y conversando muy animadamente durante un par de horas el otro día —y
diciendo esto último se fue a atender a los demás clientes.
Cuando la tal Donny se acercó a la barra, Jasper se
acercó a ella.
—Tu eres Donny Smith —le preguntó, sorprendiéndola.
—Sí. En que te puedo ayudar, guapo —dijo en doble
sentido.
Ese tono de voz que uso me molesto, ¿cómo se atreve
a hablarle así a mi Jazz? Pero enseguida Bella y yo nos pusimos a lado de
Jasper.
Ella nos quedó mirando.
—Vaya, veo que estás acompañado —dijo.
—Solo queremos preguntarte por alguien —le dije
seriamente.
—¿Ah sí? ¿Y por quién? —nos quedó mirando raro—. Un
momento, ¿acaso son policías? —preguntó.
Que estúpida era.
—No somos policías —dijo Bella—. Solo queríamos
preguntarte por un hombre con el que estuviste hace unos días.
—¿Qué hombre? Yo salgo con muchos hombres —dijo con
descaro.
—Con el hombre con el que estuviste hace tres días
—me miró confundida. Me preguntó, ¿con cuántos hombre saldría esta mujer, como
para que ni siquiera se acordara?—. Era alto, con cabellos rubios y ojos
grises.
Ella hizo una mueca al recordarlo.
—Ah, ese,
es un imbécil, se fue dejándome sola, despreció mi invitación —dijo indignada.
Si yo hubiera
sido ese hombre, también la hubiera rechazado, me dije internamente.
—¿Cómo se llama? —preguntó Jasper.
La estúpida miró a mi Jasper y le sonrió con
coquetería. Me daban ganas de arrancarle los ojos, pero me contuve porque nos
tenía que dar información.
—Se llama… uhm… —se quedó en silencio, recordando
el nombre—, eh, su apellido es… Mal-Malfoy, si, Malfoy, y su nombre es… Drago…
no, no era así… —volvió a quedarse en silencio—, ¡Draco! —gritó—, se llama
Draco Malfoy.
—¿Estás segura? —le preguntó Bella.
Ella asintió.
—¿Qué más sabes de él? —le pregunté con seriedad.
—Nada más se su nombre —sonrió bobamente—,
generalmente no me interesa saber más de los hombres con los que salgo, si solo
los voy a ver una vez —se encogió de hombros—. Puedo preguntar para que lo
buscan.
—Es confidencial —contestó Bella—, pero de todas
maneras gracias.
—No hay de que —sonrió sin quitarle la mirada de
encima a mi Jasper. Idiota, como me gustaría tener en estos momentos el don de
Jane, y así con una sola mirada hacerla retorcer de dolor.
Caminamos hacia la salida, pero antes de salir miré
hacia la tan Donny, y pude darme cuenta de que aún seguía mirando a Jasper, yo
la miré con cara de pocos amigos y ella giró su mirada hacia el hombre que se
le acercó.
Conduje directo a casa ya sabiendo el nombre de ese
extraño que ayudo a Nessie.
Apenas entramos a casa, Edward me leyó la mente.
—Así que se llama Draco Malfoy —susurró, y yo
asentí.
POV Edward
Escuché las ruedas del auto de Alice a varios
kilómetros, y antes de que entrara a la casa yo ya le había leído la mente,
había visto la molestia de mi hermana con esa mujer por estar coqueteando con
Jasper, pero sobre todo había descubierto el nombre de aquel desconocido que
tenía a mi hija.
—Así que se llama Draco Malfoy —susurré, y Alice
asintió.
—¿Y qué más averiguaron? —preguntó Rose.
—Nada más, la mujer que estuvo con Malfoy dijo que
solo lo había visto esa vez —contestó Bella.
—Lo único que ahora podemos hacer es ir
constantemente a ese bar y hacernos amigos del barman para que nos informe
sobre Malfoy, y preguntarle cada cuantos días va allí y en que horarios —dijo
Carlisle.
—¿Y si no nos quiere dar esa información? —dijo
Esme.
—Ay, Esme, todos tienen un precio, y si ese hombre
que atiende en el bar no nos quiere dar la información amablemente, ya verás
que con unos billetes él nos dirá hasta los secretos de su madre —dijo Emmett
sonriendo.
—Emmett tiene razón, con dinero ese hombre nos dará
toda la información que necesitamos —dijo Rose, apoyando a Emmett.
-—Y si le damos nuestros números telefónicos nos
podría avisar cuando le vea llegar al bar —dijo Bella.
—Se olvidan que puedo leer las mentes —dije—, no
hay necesidad de pagar a nadie para que nos dé información.
—¡Cierto! —exclamó Emmett—, había olvidado que eres
un sabelotodo, hermanito.
—Tal vez si buscamos en internet podríamos
encontrar más información sobre ese hombre, Draco Malfoy —sugerí—. Todos tienen
redes sociales, y él debe estar registrado en alguna página web. Voy por mi
laptop para buscar más información —me fui directo a la biblioteca.
—Te acompaño —dijo Bella.
Y al instante ella estuvo cerca de mí, en un
segundo llegamos a la biblioteca.
Bella y yo estuvimos toda la noche buscando más
información sobre Draco Malfoy, y nada, no encontramos nada, no tiene cuenta en
ninguna red social, no hay ningún registro de seguro social, ni su dirección,
ni su último trabajo, simplemente no aparecía ningún registro de él, era como
si no existiera. Ni siquiera tiene homónimos.
—Esto es raro —comenté.
—Edward, si no aparece ningún registro de Malfoy,
¿crees que podría ser un vampiro? —preguntó Bella.
—No lo sé. Alice dijo que tenía los ojos grises, y
si fuera un vampiro, tendría los ojos rojos, y si es vegetariano como nosotros
tendría los ojos ambarinos o negros si esta sediento —dije.
—Entonces, ¿por qué no encontramos nada sobre él?
—No lo sé, Bella, pero seguiré buscando
información.
De pronto tuve un chispazo, se me ocurrió poner en
google «autos deportivos» y apareció varias imagines de modelos de autos, así
que recordé la última visión de Alice y vi el modelo del deportivo, puse en
google «registros de autos deportivos» y aparecieron todos los registros, me
tarde un par de horas en leer todos los registros, hasta que por fin di con el
registro del auto de Malfoy.
—Lo encontré —le dije a Bella, ella sonrió.
—¿Ya sabes donde lo podemos encontrar? —preguntó.
—Sí, estuve revisando el registro de su auto y allí
aparece su dirección, es en una zona residencial, de gente de mucho dinero.
—Entonces, ¿por qué Alice no lo vio?
—No lo sé, pero supongo que hay algo o mejor dicho
ese tal Draco Malfoy tiene algo que interfiere con las visiones de Alice, es
como si no fuera un humano común.
—Eso quiere decir, que Malfoy se cómo yo cuando era
humana, tú no podías leer mi mente, quizás él sea otro tipo de escudo —sugirió
Bella.
No estaba muy seguro, pero tenía lógica.
—Puede ser —dije, confuso.
Cuando regresamos a la sala, les conté a mi familia
lo que había averiguado de Malfoy, y que iba a ir a su casa, quizás y con mucha
suerte lo encuentre a él y a mi hija.
—¿Puedes ver algo, Alice? —le pregunté a mi pequeña
hermana, pero ella negó con la cabeza—. Bueno, no te preocupes, yo voy a ir a
su casa.
—Vamos —corrigió Bella.
Nos dirigimos a la dirección y esa no era una casa
era una mansión, la fachada de la casa era de un verde claro, toque el timbre y
espere, pero nadie salió a atendernos, volví a tocar el timbre y nuevamente
nadie salió a abrir, así toque el timbre como unas tres veces más y nadie
salió, estábamos tan nerviosos que no nos percatamos de que no se escuchaba
ningún latido de corazón dentro de la mansión. Una empleada de la casa de al
lado salió y nos dijo que casi siempre esa casa estaba vacía, y que algunas
veces ha visto a un hombre rubio como de unos 26 años, que entraba con alguna
chica y pasan toda la noche, pero que solo veía salir a la chica, pero nunca lo
veía salir a él, eso era extraño, le agradecimos la información y regresamos a
casa.
—¿La encontraron? —preguntó Esme, cuando nos vio
entrar a la casa.
—No —dijimos Bella y yo a la vez.
—No entiendo porque no lo puedo ver, y no creo que
sea por Nessie, ya que ahora la puedo ver mejor en mis visiones —dijo Alice,
con frustración—, es como si estuvieran en otra… dimensión —dudo al decir la
última palabra.
—¿Otra dimensión? —preguntó Carlisle.
Iba a contestar, pero de repente sonó mi celular,
miré el registro y era un número desconocido, no solía contestar las llamadas
de números desconocidos, pero tal vez podría ser algo sobre mi hija.
—Hola —dije, dudando.
—Papi
—esa era la voz de Nessie, escuche que cerraban una puerta, muy cerca de mi
hija.
—Nessie, hija, ¿dónde estás? —le pregunté. «Mi
niña», escuché decir a Bella, y todos sonrieron al escucharme decir el nombre
de mi hija.
—Hola, papi,
estoy bien, no te preocupes —dijo.
—¿Qué no me preocupe? Contando este día ya son
cuatro días que llevas desaparecida, y aun así me pides que no me preocupe
—casi grité de indignación.
—Pregúntale donde esta para ir a buscarla —dijo
Bella, y yo asentí.
—Pero estoy
bien, papá, en serio —aseguró. Y por su voz podía decir que si estaba bien,
pero no me podía confiar.
—Luego hablaremos de eso, ahora lo más importante
es que me digas, ¿dónde estás?, para ir por ti.
La escuché suspirar.
—Realmente…
no lo sé, pero… —no la deje terminar de hablar.
—¿Cómo que no sabes dónde estás? Dime una cosa,
¿estás con ese hombre rubio, Draco Malfoy, verdad? —pregunté.
—Sí, acaso
tía Alice lo vio.
—Solo vio cuando ese hombre se te acercaba cuando
caíste —contesté.
—Sí, él me
ayudo, papá, pero en verdad no se preocupen, no estoy sola con Draco, también
están sus padres, que son muy amables —dijo mi hija.
—Hija, quiero que averigües donde estas exactamente
para ir por ti.
—¿Pero acaso
tía Alice no lo sabe? —preguntó confusa.
—No —respondí—, Alice no lo puede ver, ese Malfoy
es un humano extraño —ella se quedó callada unos segundos.
—No es
extraño, papá, Draco es muy amable —me corrigió.
—Bueno, no me importa si es amable o no, yo solo
quiero que regreses a casa, Renesmee —ya me estaba enojando—, además, fui a
casa de ese hombre, y él no estaba y una empleada de la casa vecina dijo que no
va muy seguido y cuando lo hace suele llevar a chicas allí, y también dice que
nunca lo ve salir a él.
—Pero Draco
vive con sus padres, no sería una dirección equivocada, papá.
—Ese tal Draco, tiene como unos 26 años, es alto,
rubio y con ojos grises, ¿verdad? —pregunté.
—Sí, así es
Draco, pero tal vez podría tener otra casa, ¿no? —dijo. Si podría ser, pensé—, papá, yo me siento un poco más tranquila
aquí… con él… ¿no podría quedarme un par de días más, por favor? —suplicó.
Quedarse en la casa de ese desconocido, que no
sabía que intenciones tenía con ella. Claro, que Nessie es mucho más fuerte que
cualquier humano, pero aun así no me parecía que se quedara con él.
—¿Qué pasa? —preguntó Rosalie.
Retiré el celular de mi oído para contestar.
—Dice que quiere quedarse unos días más en casa de
Malfoy —respondí con molestia.
—No, ella tiene que regresar, dije que iremos por
ella —dijo Bella.
—Lo siento, Renesmee, pero tienes que volver a
casa, nosotros somos tu familia —le dije.
—Pero…
—Mira, te llamare más tarde para que me digas en
donde te puedo recoger —y diciendo esto último, trate de convencerla.
—Está bien
—dijo un poco apenada—, te quiero, papá.
—Yo también, Nessie, todos te amamos —contesté.
—Puedes
pasarme con mi mamá, por favor —me pidió, y yo le pase el celular a Bella.
—Nessie, cariño —dijo Bella entre sollozos.
Estuvieron hablando unos minutos, y por ratos veía
a Bella con el semblante serio, negar con la cabeza.
—Veré que puedo hacer, pero no te prometo nada
—dijo Bella—, todos queremos que regreses, cielo, queremos que estés bien, te
quiero —susurró, y al parecer Nessie colgó, porque Bella se quedó callada, muy
pensativa.
Mundo Mágico
POV Draco
Extrañaba estar al lado de Renesmee — aun no me
acostumbraba a llamarla «Nessie»— así que volví a mi habitación por ella, y
cuando entre la vi sentada en el suelo junto a la cama.
Estaba pensativa.
—¿Cómo te fue con tu familia? —le pregunté ansioso.
—Quieren que le dé la dirección de tu casa para
venir por mí ahora mismo —contestó.
—Pero tú no te puede ir —dije sin pensar, y ella me
miró raro—. Quiero decir que si tú te sientes más tranquila aquí, pues entonces
quédate —no podía permitir que ella se alejara de mi lado.
—Están muy preocupado por mí, y quieren que regrese
con ellos, son mi familia, Draco —dijo—, además, ellos ya saben de ti, saben tu
nombre y apellido, y hasta tu dirección de tu otra casa —eso me dejo mudo,
nadie sabía sobre la casa que tenía en el mundo muggle—. Mi papá me dijo que
averiguo la dirección de tu casa y que fue allí para hablar contigo, pero no
había nadie, y una empleada de una casa vecino le dijo que a veces te veía
llegar con chicas, pero que nunca te veía salir, ¿eso es cierto, Draco? —me
preguntó, yo estaba en shock, aun no comprendía como unos muggles pudieron dar
con mi casa tan pronto, ¿cómo puede ser posible eso? Tal vez sean tan
especiales como lo es Renesmee, ella no parece una muggle común, eso me explica
de donde heredo esa extraña manera de ser.
—Draco —escuché la voz melodiosa de Renesmee
llamándome, eso me saco del shock en que estaba.
—Ah —fue lo único que dije.
—¿Estás bien? —preguntó.
—Sí, claro, solo que no me gustaría que te vayas,
en estos días me acostumbre a tu presencia —eso era verdad, no quería que se
vaya—. Eres importante para mí, Renesmee —le confesé.
Mi confesión la dejo mudo por unos minutos, pero
pude notar que se había sonrojado.
—Entonces… —dijo después, como dudando—, ¿si tienes
otra casa?
—Sí —respondí—, no voy muy seguido a esa casa, solo
cuando quiero estar solo y pensar, ya sabes —ella asintió como comprendiendo—.
Tal vez tus padres solo encontraron la dirección de mi otra casa y no la de mis
padres.
No sabía si estaba coordinando bien en mis
palabras, todavía estaba muy sorprendido por el hecho de que los padres de
Renesmee dieran tan rápido con mi casa. Nadie en el mundo muggle me conoce,
excepto los socios que tengo en ese mundo.
—Sí, eso debió ser —respondió Renesmee, estando de
acuerdo conmigo.
—¿Qué más te dijo tu papá? —le pregunté.
—Bueno, que iba a llamar más tarde para que le dé
la dirección para venir a recogerme, pero también hable con mamá y le dije que
convenciera a papá para quedarme unos días más —respondió.
Sonreí, ojala y la madre de Renesmee logre
convencer a su esposo.

por favor actualiza, ya llevas tiempo sin actualizar y ya muero de ganas por leer el siguiente capitulo
ResponderEliminarque estes bien
siguela!!
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