POV Renesmee
Me perdí en la profundidad de sus ojos grises, tan
grises como el mismísimo cielo de Forks. Su aliento chocaba sobre mi rostro… menta,
un aroma exquisito. Y como hipnotizada me fui acercando a él, nuestras
respiraciones y alientos se mezclaban. Draco se detuvo a observar mi rostro y
yo me sonroje, pero él no se detiene, parece que mi sonrojo lo anima a
continuar porque me acerca más a él, y yo me estremezco al sentir su cercanía.
Cierro los ojos instantáneamente porque me da vergüenza verlo, y como no, si yo
nunca había en una situación como esta con ningún chico, ni siquiera con Jake… Jake. Apenas recuerdo su nombre, su
imagen se me vino a la cabeza. Jacob. No puedo traicionarlo. Él no se lo
merece.
No se lo
merece,
repito en mi mente.
Pero ¿qué estoy haciendo? ¿Qué estás haciendo,
Renesmee? Tienes que aléjate de Draco ahora mismo, pero no lo pienses, hazlo.
¡YA! ¡AHORA!, me regañó a mí misma mentalmente.
Al instante me levante de encima de Draco —ni
siquiera me importo la rapidez con la que actué— y le di la espalda, no podía
mirarlo a los ojos, la cara me quemaba, seguramente estaría muy sonrojada.
Sentía tanta vergüenza, esto nunca más volvería a ocurrir. Primero, por Draco,
ya que él no se merece que lo confunda de esta manera. Segundo, por Jacob, porque
él desde el lugar donde esté no se merece que lo traicione de esta manera. Y
tercero, por mí, porque no podía actuar de esta manera tan inconsciente.
En las situaciones que me meto por mi efusividad,
pero tengo que prometerme a mí misma no dejarme llevar por mi efusividad.
El latido del corazón de Draco me saca de mis
cavilaciones.
Dios mío, espero que Draco no piense cosas erróneas
sobre mis sentimientos hacia él, no sería justo para él enamorarse de alguien
como yo, de alguien que tiene metido en la cabeza a otro chico, y que tiene el
corazón dañado, más que dañado, yo diría roto. Tengo que disculparme con él,
eso es lo correcto.
—Lo siento mucho, Draco… ya te había dicho que a
veces soy muy efusiva, y también torpe. Ya vez, te hice caer, espero no haberte
lastimado —y como la cobarde que soy, todo esto se lo dije dándole la espalda.
Él no me respondió. En realidad ninguno de los dijo
nada por varios minutos, ni nos movimos de nuestros lugares. Yo solo podía
escuchar nuestras respiraciones agitadas.
POV Draco
Estaba a milésimas de besar sus labios… era como si
sus labios me hicieran una invitación para que los pruebe, pero antes de
besarla volví a observar su perfecto rostro, tenía las mejillas sonrojadas
—sonreí para mis adentros al verla sonrojada y saber que yo había causado eso—
la acerque un poco más a mí —como si fuera posible estar más cerca— y la sentí
estremecerse en mis brazos a la vez que cerraba los ojos, y justo cuando
parecía que ya la iba a besar, Nessie se levantó al instante de encima de mí, y
me dio la espalda.
Debo reconocer que me sorprendió la rapidez con la
que se separó de mí. Pero en ese momento lo deje pasar.
Se quedó quieta, muy quieta, no movió ni un solo
musculo. Bueno, ninguno de los dos nos movimos de nuestros lugares. Quería decirle
algo, pero no me salían las palabras de la boca y al parecer a ella también le
pasaba lo mismo porque nos quedamos callados por varios minutos.
—Lo siento mucho, Draco… ya te había dicho que a
veces soy muy efusiva, y también torpe. Ya vez, te hice caer, espero no haberte
lastimado —su voz estaba cargada de nerviosismo.
Sonreí, nunca había conocido a una chica como ella,
tan tímida y hermosa.
No respondí al instante porque la estaba admirando.
—No me molesta tu efusividad, y no me lastimaste.
¿Acaso piensas que soy un debilucho? —ella negó con la cabeza, pero aún seguía
de espaldas, me levante de la cama y la tome del brazo. Ella se volvió a
estremecer ante mi contacto—, y sobre eso de que seas torpe, no lo creo —la
giré para que me mirara.
—Eh… no me… no me conoces… muy bien aún, pero… poco
a poco te irás dando cuenta… de… de que soy torpe —tartamudeó al hablar, y eso
que ni siquiera me miraba, ella miraba sus pies como si fuera algo muy
interesante.
Puse mi mano en su mentón, y le levante la cara para
que sus ojos se encontraran con los míos.
—No creo que seas torpe, ya te lo dije. Y ahora
creo que te dejare descansar. Buenas noches, Nessie —le di un beso en la
mejilla (sumamente caliente) como despedida.
—Buenas noches —susurró.
Salí de la habitación de Nessie y entre en la mía.
Me acosté de golpe en mi cama, y cerré los ojos y vi a Nessie en mi mente
—sonreí—. Nessie, es tan tímida, se avergüenza hasta del más mínimo detalle,
ella es tan distinta a las demás chicas que he conocido, sean brujas o muggles.
Renesmee Cullen es perfecta, perfecta para ser la futura señora Malfoy, y lo
será, no me importa quien se oponga, ni siquiera mi madre, ni los padres de
Nessie. Nadie podrá sepárame de ella. Ya no me importa ser mayor que ella,
Nessie terminará siendo mi esposa y la madre de mis hijos. Ahora ya estoy
completamente seguro de que no le soy indiferente, su nerviosismo, y su
estremecimiento cuando la toque me lo confirmo, ahora solo tengo que ir
enamorándola poco a poco.
***
A la mañana siguiente me desperté temprano, me
levante de la cama y me di cuenta de que me había quedado dormido sin ponerme
la pijama, todavía estaba con la ropa de ayer. Entre al para darme una ducha
rápida; minutos después salí del baño y me puse uno de mis clásicos trajes negros,
ya cambiado, me peine y me eche un poco de perfume.
Luego salí de mi habitación, iba directo a buscar a
Nessie, pero no fue necesario porque la encontré en el pasillo, y estaba más
hermosa que nunca, llevaba puesto un vestido con tirantes de color azul —y ese
color hacia resaltar aún más su belleza— zapatos de tacón negros, y sus rizos
cobrizos caían libres por su espalda.
—Buenos días, Nessie, ¿dormiste bien?
Se sonrojó y sonrió tímidamente.
—Buen día, Draco. Y si, dormí bien, ¿y tú?
—preguntó sin mirarme directamente a los ojos. Sonreí sin poder evitarlo, no
podía creer que aún se sintiera avergonzada por lo de ayer y eso que no llegue
a besarla.
—De maravilla —le contesté.
Bajamos a desayunar y ahí ya estaban mis padres, y
Kreacher, que estaba sirviendo el desayuno, cuando nos vio llegar, nos saludó
haciendo una reverencia. Todos desayunamos tranquilamente, y gracias a Merlín y
mi madre no estuvo interrogando a Nessie, aunque me percaté de que la observaba
de vez en cuando.
Les avise a mis padres que no nos esperaran para
almorzar a Nessie y a mí porque íbamos a ir a la mansión de Blaise, ellos
asintieron.
Luego de desayunar, Nessie y yo nos dirigimos hasta
la sala para usar la chimenea, ya que iríamos por esa vía a casa de mi amigo.
Invoque mi túnica y la Nessie antes de entrar a la chimenea.
—Ahora, Nessie ponte la túnica —se la pase y ella
se la puso igual que yo. Tome un poco de polvos flu y se lo di a Nessie, luego
yo también tome los polvos—. Nessie, recuerda que tienes que lanzar los polvos
flu dentro de la chimenea y cuando se vuelve de un color verde esmeralda,
entras en la chimenea y dices fuerte y claro al lugar donde quieres ir, en este
caso tienes que decir «Mansión Zabini», yo entraré primero y tú me sigues,
¿entendido? —expliqué y ella asintió.
Lance los polvos flu a la chimenea y luego dije
«Mansión Zabini» y enseguida aparecí en la mansión. Minutos después apareció
Nessie.
—¿Estás bien? —le pregunté porque empezó a toser un
poco.
—Sí, sí, estoy bien —contestó—, prefiero esto antes
que la aparición —susurró y yo le sonreí.
—Draco, amigo, ¿eres tú? —escuché la voz de Pansy
acercándose a la sala.
—Sí, Pansy, soy yo —le dije, y ella vino hacia a mí
y me abrazo y beso mi mejilla—, me alegra que estés aquí.
Nessie nos miraba sonriente.
—Pansy, te presento a Renesmee Cullen… —pero no
termine de hablar porque me interrumpió.
—Hola, soy Pansy Zabini, amiga de este tonto —me
señaló. ¿Acaso me llamo tonto?, aparte de que me interrumpe cuando estoy
hablando me llama tonto—, tú debes ser su amiga, ¿verdad?
Nessie sonrió levemente, parecía confundida.
—Hola, mucho gusto, señora Zabini —dijo Nessie, con
esa melodiosa voz que hacía que me perdiera en ella—, y sí, Draco y yo somos
amigos.
Pansy hizo un gesto.
—Oh, vamos, puedes llamarme Pansy, no me gusta los
formalismo y además no soy tan vieja para que me digas señora —ambas sonrieron,
creo que a Pansy le cayó bien Nessie, y eso ya es mucho decir, ya que para
nadie es secreto lo especial que puede a llegar ser mi amiga.
—Bien, entonces tú me puedes llamar Nessie.
Pansy primero se quedó callada ante tal singular
sobrenombre, pero luego asintió.
—Me parece perfecto —Pansy sonrió—. Bueno, Nessie,
Draco, vamos al jardín, allí están todos —nos tomó a cada uno de un brazo y nos
arrastró con ella hasta el jardín—. Chicos —gritó Pansy, y todos le tomaron
atención—, miren ya llegaron Draco y Nessie.
El primero en acercarse a nosotros fue Blaise.
—Hola, soy Blaise Zabini, el esposo de Pansy. Y
déjeme decirle, señorita que es usted muy hermosa —hizo una pequeña reverencia
y luego deposito un beso en el dorso de la mano de Nessie, y al instante ella
se sonrojo.
Fruncí el ceño, no me gusto el coqueteo de Blaise
con Nessie.
—Ya deja de hacerte el galán, Blaise o te juro que
pasarás todo un mes durmiendo en la habitación de invitados —la amenazó Pansy.
—Lo que tú digas, amor —le contestó Blaise. Sonreí
al verlo tan mansito.
—Hola, yo soy Theodore Nott, pero puedes decirme
Theo —se presentó Theo estirando sus mano para estrechar la de Nessie. Él era
más serio que Blaise, pero pude notar que él estaba admirando la belleza
natural de Nessie.
—Mucho gusto, Theo, soy Renesmee Cullen, pero
puedes decirme Nessie —ella estiro su mano y tomo la de Theo y ambos se dieron
un ligero apretón.
—Vamos, Nessie dejemos a estos tres hombres solos
por un momento, y vamos con Luna y los niños —Pansy jalo a Nessie como si fuera
una vieja amiga a la que veía después de muchos años.
—Veo que Pansy no ha cambiado nada, ni siquiera la
maternidad la ha cambiado —le comenté a Blaise.
—Y nunca cambiará, amigo, nunca cambiará —dijo
Blaise soltando un suspiro resignado, pero luego sonrió.
—Estoy de acuerdo con Blaise —dijo Theo llamando
nuestra atención—, Renesmee es muy hermosa, demasiado hermosa diría yo, y
también es elegante… y su manera de caminar… es como si danzara, ¿no has
notado, Draco? —me preguntó, pero yo no le respondí al instante, y es porque no
me gustó nada que Theo dijera que Nessie es hermosa.
—¿Recuerda que eres casado, Theo? —no pude evitar
preguntarle con acides en la voz, recordándole su estado civil.
—Hey, tranquilo, Dragón —dijo Theo levantando las
manos en son de paz—, que note y diga que Renesmee es hermosa no quiere decir
que la cambiaría por mi Luna. Además tú no recuerdas que voy a ser padre
nuevamente, y que solo tengo ojos para Luna y mis hijos —me aclaró. Asentí, por
lo que dijo, y sí era cierto, Theo nunca cambiaria a su esposa por otra mujer.
Aun me parece tan extraño que Theo, una serpiente, se terminara casando con
Lunática Lovegood, una Ravenclaw.
—Bueno, Draco, amigo, ahora que conocemos a tu
amiga, escucha muy bien lo que te voy a decir —dijo Blaise, con cierta
seriedad, raro en él—, serias un reverendo estúpido si la dejas ir de tu lado,
y mil veces más estúpido si dejas que otro te la quite.
—Eso no pasará, Blaise, primero me matan —contesté.
Y era cierto, yo no sería tan estúpido como para dejar que otro me la quite,
ella es mía, lo supe desde que la encontré en esa calle muggle, y la miré a los
ojos.
POV Renesmee
Pansy era muy agradable conmigo, y eso que recién
me conoce, pero y que decir de Luna Nott, ella es una mujer muy tierna y con
una mirada soñadora, aunque la manera en que me observó cuando Pansy nos
presentó me incomodo un poco, parecía como si supiera lo que verdaderamente
soy. Pero luego negué con la cabeza, eso no lo podría descubrir.
Después de ese pequeño inconveniente con Luna, note
que ella tenía una hermoso vientre de embarazada, al parecer tendría unos seis
meses, ella me contó que sería una niña.
Sonreí. Ambas me cayeron muy bien, y que decir de
los hijos de ambas, eran hermosos.
Me preguntó si yo algún día yo tendré la dicha de
tener un hijo. ¿Cómo me vería embarazada? ¿Cuál sería la reacción de mi familia
al enterarse de que estoy embarazada? Sobre todo los hombre de mi familia,
ellos son tan sobre protectores, aunque mi papá se lleva el premio al ser el
padre más sobre protector de la tierra y de la especie vampírica —sonreí al
imaginarme embarazada—. Pero al instante borré esa fantasía porque eso nunca
iba a ocurrir, el hombre con quien pensaba forma una familia, y pasar toda mi
eternidad ya no estaba conmigo.
Suspiré con melancolía.
Pansy tiene dos hijos, una niña de 9 años, llamada
Violet, la cual tenía el cabello muy negro, de piel clara, pero tenía los ojos
castaños como Blaise, y un niño de 8 años, llamado Ryan, él tenía el cabello
negro, piel un poco oscura, pero no tanto como Blaise, y tenía los ojos verdes
como Pansy. Eran muy hermosos los dos. Y Luna tiene dos hijos gemelos de 8
años, Lorcan y Lysander, los dos tenían el cabello castaño claro, casi rubios,
con mejillas sonrojadas, lo único que los diferenciaba era que Lorcan tenía los
ojos azul eléctrico como Theo y Lysander tiene los ojos de un azul celeste
igual que Luna.
Aun no me creo que esos niños son biológicamente
mayores que yo, aunque en apariencia y madurez parezca que yo fuera mayor que
ellos, no era así. Sí Draco y sus amigos supieran que yo en realidad tengo 7
años creerían que estoy loca, y me internarían en una casa de salud mental.
Apenas conocí a los niños nos llevamos muy bien, de
seguro se debe a que la niña que llevo dentro salía a veces sin poder evitarlo.
Siempre me pasaba lo mismo con los niños, siempre congeniaba con ellos.
Recuerdo cuando conocí a Claire, la impronta de Quil, ella tenía 3 años y yo
aparentaba también tener esa edad, aunque en realidad yo no tuviera ni un año.
Ella y yo nos hicimos muy buenas amigas, cuando iba a La Push y ella estaba de
visita en la casa de Jake, no las pasábamos jugando, en verdad era una buena
amiga y compañera de juegos, pero ni siquiera mi crecimiento acelerado impidió
que siguiéramos siendo amigas. Ya que si ella quiere jugas a las muñecas pues
yo lo hacía.
—Nessie —escuché que me llamaron. Era Pansy la que
me saco de mis cavilaciones.
—¿Sí, Pansy? —le sonreí.
—Veo que te llevas muy bien con los niños —comentó.
—Sí, siempre me he llevado bien con los niños, es
como un don —volví a sonreír al decir eso.
—Serás una buena madre cuando tengas tus propios
hijos —me dijo Luna y me sonrió, yo le devolví la sonrisa, fue inevitable no
hacerlo.
—Sí, Luna, pero eso será todavía dentro de unos
años, todavía Nessie es muy joven —dijo Pansy—. A todo esto, ¿cuántos años
tienes, Nessie? —me preguntó.
—17 años —le contesté a la vez que recibía el vaso
con jugo de calabaza que Pansy me
extendía—. Gracias —le dije.
—Pues nosotras nos embarazamos cuando teníamos 18
años, o sea que solo te falta un año para tener un bebé —dijo Luna con una cara
de soñadora—, y tal vez el padre de tu bebé podría ser Draco —apenas menciono
su nombre se me vino a la mente el recuerdo de la noche pasada, y me atoré con
la bebida.
Pansy empezó a darme ligeros golpecitos en la
espalda para que parará de toser.
—Luna por favor no le digas esas cosas cuando esté
bebiendo, la podrías haber matado por la sorpresa.
—Lo siento, Nessie —se disculpó Luna.
—¿Qué le paso? ¿Qué le hicieron? ¿Qué le hiciste,
Pansy? —Draco apareció ante mí en un abrir y cerrar de ojos. Su voz sonaba con
preocupación.
Yo respiré tratando de oxigenar mis pulmones.
—No le hicimos nada, Draco, solo estábamos platicando
y luego ella se atoro un poco con el jugo de calabaza —le contestó Pansy, pero
pude detectar en su voz la molestia por ser acusada.
—¿Eso fue lo que paso? —me preguntó Draco,
ignorando la molestia de su amiga.
—Sí, Draco —asentí—, fue exactamente como dijo
Pansy, no te preocupes.
—¿Cómo pudiste creer que yo le hice algo? —le
recriminó Pansy.
—Pues yo pensé que…
—Mira, Draco mejor vete con los chicos y déjanos
hablar a nosotras, estamos en una conversación muy importante sobre cosas de
mujeres —le dijo Pansy.
Creí que Draco se iba a enojar porque Pansy lo
corrió del lugar donde estábamos nosotras, pero no fue así, él solo le sonrió
con petulancia y se fue de nuevo con sus amigos, pero antes de irse me sonrió y
yo no pude evitar sonrojarme.
—Draco se preocupa mucho por ti —comentó Luna.
—Eh… sí, es que él y yo nos hicimos muy buenos
amigos —alegué.
—¿Muy buenos amigos? —preguntó Pansy muy
sonriente—. Dime una cosa, Nessie, ¿te gusta Draco?
Me volví a atorar con el jugo.
—No, por supuesto que no —contesté cuando deje de
toser.
Pansy parpadeó con confusión.
—Oh, lo siento, yo preguntándote estas cosas y tú
de seguro que debes de tener novio —dijo Pansy.
¿Novio? No,
no lo tengo, pero pude tenerlo.
—No, no tengo novio, nunca lo he tenido —respondí,
la observé, y vi la sorpresa en su rostro de Pansy, así que repetí mi respuesta
en mi mente. Me horrorice por mi respuesta, debí morderme la lengua antes de
decir eso último: nunca lo he tenido.
—¿Nunca has tenido un novio? —gritó Pansy—. Es una
broma, ¿verdad? —me preguntó incrédula.
Me sonroje.
—No, no es una broma, yo nunca he tenido un novio
—admití—, pero por favor no lo grites —le pedí. Ojala que ni Draco ni sus
amigos hayan escuchado el grito de Pansy.
Miré por el rabillo del ojo por la dirección por
donde se había ido Draco, pero menos mal y no apareció, luego miré a Luna que
me sonreía tiernamente y Pansy que me seguía mirando incrédula.
—¿Pero por qué nunca has tenido un novio? —la
miré—, no lo puedo creer, Nessie, pero si tú eres hermosa, muy hermosa a decir
verdad. ¿Cómo es posible eso? —me preguntó Pansy.
—Los hombres de mi familia son muy sobre
protectores conmigo, sobre todo mi padre, y ya vez solo he tenido amigos —le
conté. Y no del todo era mentira, porque mi familia y sobre todo mi padre
siempre me sobre protegía, y si es verdad que solo he tenido amigos, por
ejemplo los chicos de La Push, y se podría decir que también tenía como amigos
a algunos de la guardia Vulturi, es raro, pero es así. Nos hicimos amigos cuando Aro mandaba cada cierto
tiempo a los gemelos Jane y Alec o Demetri y Félix a mi casa para que vean mi
crecimiento y verificar que no soy peligrosa y sobre todo que no ponía en
peligro a la especie vampírica.
—Ya veo y entiendo —dijo Pansy—. Pero por lo menos
habrás podido besar a un lindo chico en la escuela, ¿no?
—No, nunca he besado a nadie.
¡Oh, cielos,
Renesmee! ¿Por qué dijiste eso?, me regañé mentalmente. Pero es que estaba tan
concentrada pensando en las manadas y en la guardia Vulturi que contesté con
toda honestidad.
—¿En verdad nunca has besado a un chico? —preguntó
Luna sorprendida, lo único que tenía que agradecerle es que no lo haya gritado.
—No —susurré, con las mejillas ardiéndome.
—Pero…
Pansy iba hablar, pero en ese momento se apareció
una elfina. Le pequeña criatura era pálida, con los grandes ojos de color azul,
orejas y nariz puntiaguda y vestía un vestido a medida de ella de color crema,
era visiblemente más joven que Kreacher.
—Ama —le dijo a Pansy haciendo una reverencia.
—Sí, que pasa, Etna —dijo Pansy.
—Etna ya sirvió la comida, ya pueden pasar al
comedor.
—Bien, Etna. Mira ella es Renesmee Cullen, una
amiga mía y quiero que cada vez que venga la trates como se merece —la elfina
asintió e hizo una ligera reverencia cuando me vio—. Ahora puedes avisarle a mi
esposo y a mis amigos que pasen a la mesa, mientras nosotras vamos por los
niños —la elfina hizo otra reverencia antes de desaparecer. Aun me sorprendía
que pudieran aparecer y desaparecer con tan solo chasquear sus dedos.
—Bien, hay que ir por los niños —dijo Luna,
levantándose de la silla con cierta dificultad.
—Este… Pansy, Luna —las llamé—, podrían por favor
no decir nada de lo que dije —me sonroje por la vergüenza.
—No te preocupes, Nessie, no diré nada —dijo Luna.
Miré a Pansy.
—Yo tampoco diré nada —prometió.
—Muchas gracias —les agradecí.
Luego de ir por los niños, nos dirigimos al comedor
y allí ya estaban Draco, Blaise y Theo esperándonos.
—No tardaron mucho esta vez —comentó Blaise.
—No, es que Nessie nos ayudó con nuestros pequeños
ángeles —dijo Pansy con sarcasmo en la voz.
—No pusieron a Nessie de niñera, ¿verdad, Pansy?
—le preguntó Draco.
—Por supuesto que no, Draco —dijo Luna—, es solo
que Nessie se lleva muy bien con los niños y le hacen caso a ella como si fuera
su líder —me sonroje al oír eso, pero a la vez me hizo sentir como si yo fuera
el alfa de una manada.
Nos sentamos todos a comer, y estuvimos platicando
amenamente.
—¿Y de dónde eres, Renesmee? —me preguntó Theo.
—De
Forks – Washington —contesté.
—¿Forks
– Washington? Nunca
oí de ese lugar —dijo Blaise.
—Está en el mundo muggle —aclaré—. En Estados
Unidos, en la península de Olympic al noreste del Estado de Washington, allí
existe un pequeño pueblo llamado Forks, cuyo cielo casi siempre permanece
encapotado.
—¿Eres una muggle? —me preguntó Pansy con sorpresa.
—No es una muggle exactamente, ella es especial —le
corrigió Draco.
Luna sonrió por lo que dijo Draco.
—¿Y es hermoso Forks? —preguntó Luna, cambiando de
conversación.
—Si es hermoso, aunque no sé si a ti te pueda
gustar —Luna me miró con interrogación—, es que en esa localidad llueve más que
en cualquier otro sitio de los Estados Unidos.
—Me gusta la lluvia —comentó Pansy, y yo sonreí.
—Sí a mí también. Cuando era pequeña me gustaba
saltar entre los charcos, o cuando al caer las gotas de lluvia contra la
ventana es como si fuera pequeños latidos de corazones. Y qué decir de como
deja el mundo: como si lo limpiara de todo mal, trayendo consigo un mundo nuevo
—deje de hablar cuando sentí una mirada más penetrante que todas las demás,
lentamente miré al frente, y vi a Draco observándome de una manera que no pude
descifrar, pero que me hizo sonrojar al instante, no pude sostenerle la mirada
por mucho más tiempo, y baje la mirada al plato de comida—. Y si vieras sus
bosques también te gustaría, y ni hablar de los centro comerciales de Port
Angeles, y la playa de La Push —agregué.
—No menciones los centro comerciales, Nessie —me
dijo Blaise, yo lo miró confundida—, es que no sabes que Pansy es una
compradora compulsiva.
Sonreí por su comentario.
—Eso no es cierto, Blaise, eres un exagerado —dijo
Pansy, fingiendo estar ofendida.
—Entonces, mi tía Alice y tú, Pansy podrían ser
compañeras de compras —le dije, y sonreí internamente al imaginármelas
comprando como dementes.
—¿Por qué? —preguntó Luna.
—Porque mi tía es experta en dejar los centros
comerciales vacíos en menos de tres días.
Theo y Blaise me miraron con sorpresa y cierto
pánico.
Luego de un rato Violet y Ryan, los hijos de Pansy
y Blaise se levantaron de la mesa junto con los gemelos de Luna y Theo.
—Etna —llamó Pansy.
—Sí, ama —dijo la elfina apareciendo al instante.
—Cuida de los niños —la elfina asintió a la orden
de Pansy y después desapareció.
Nosotros seguimos platicando, cuando de repente
vino Lorcan y Lisander corriendo, pero Lorcan llego primero con un libro en las
manos.
—Mami, Lysander cogió tu libro, y dijo que lo
quería leer —dijo Lorcan acusando a su hermano—, pero yo le dije que no podía
coger tus cosas sin tu permiso.
Luna sonrió.
—No te preocupes, Lorcan, ustedes pueden tomar el
libro para leerlo siempre y cuando lo dejen en su lugar —Luna le dio el libro a
Lysander y después los dos se fueron, pero antes de que se fueran mi vista
vampírica pudo ver el título del libro «Romeo y Julieta».
—¿Estás leyendo «Romeo y Julieta»? —le pregunté a
Luna.
—Sí. Hermione una amiga, que es hija de muggles, me
presto ese libro, y lo encuentro muy romántico, me gusta como escribe ese
autor, su nombre es… uhm…
—William Shakespeare —me adelante a decir el
nombre.
—Sí, ese —dijo Luna asintiendo—. ¿Has leído el
libro? —me preguntó.
—Miles de veces, debo reconocer que de todas las
obras de Shakespeare, «Romeo y Julieta» es lo que más me gusta. Me encanta el
personaje de Romeo.
—Oh, a mí también —dijo Luna con mirada soñadora.
—¿Quién ese ese «Romeo» que tanto les gusta?
—preguntó Theo, y parecía un poco celoso.
—Es un personaje ficticio —contesté.
—¿Y por qué les gusta tanto? —preguntó Pansy.
—Es muy romántico —respondió Luna.
—No solo eso, Romeo es tan perfecto e imperfecto a
la vez —agregué y no pude evitar sonreír.
—Tienes competencia, Dragón —escuché que susurró
Blaise, y luego sonrió, pero no sé a quién se lo dijo. Tal vez a Theo, porque
no creo que se lo haya dicho a Draco. Lo miré y parecía serio.
Después de almorzar fuimos nuevamente al jardín a
seguir platicando, los niños también salieron y empezaron a jugar, yo los veía
de lejos y escuchaba sus risas, eso me hacía recordar mi corta infancia junto a
mi tío Emmett, siempre haciéndome bromas. Pero salí de mis recuerdos cuando los
niños se acercaron más.
Luego todo paso muy rápido no sé porque Ryan y
Lorcan empezaron a discutir, y en un arranque de cólera Ryan hizo subir a
Lorcan —mediante magia que hizo con sus manos—, a un árbol, pero lo hizo subir
muy alto. El pobre Lorcan se tambaleo, todos estábamos desesperados, si se caía
podría lastimarse mucho, realmente mucho, y lo terrible paso, Lorcan no se pudo
sostener más e iba a caer, yo estaba a unos diez pasos de él, era la que estaba
más cerca de todos, no lo pensé un minuto más y antes de que Lorcan caiga, yo
corrí y lo atrape en mis brazos, pero tropecé y caí también, pero gracias al
cielo, Lorcan cayó encima de mí.
—Lorcan —escuché la voz de Luna y Theo. Theo corrió
hacia su hijo y lo cogió en brazos, puesto que Luna no podía hacer mucho
esfuerzo por su desarrollado embarazo—. Muchas gracias, Renesmee —me dijo Theo.
—De nada —dije, sentándome en el pasto.
—Nessie —gritó Draco y también corrió hacia mí—.
¿Estás bien? —me preguntó ayudándome a levantar.
—Sí, no te preocupes, Draco, estoy perfectamente
bien —y no le mentía, me encontraba bien, pero al ver su cara de incredulidad,
agregue para que no le parezca extraño—: solo me golpeé un poco la cintura,
nada de qué preocuparse.
Draco frunció el ceño.
—Ryan, tenemos que hablar muy seriamente tú y yo,
jovencito —Pansy regaño a su hijo.
—Tienes que controlar la magia —ahora lo regaño
Blaise—. Theo, Luna siento lo que hizo Ryan —se disculpó.
—No te preocupes, Blaise, estás cosas suceden —le
contestó Luna, ya más clamada—. Y muchas gracias, Nessie, fuiste muy rápida.
—Sí, a veces tengo buenos reflejos —fue lo único
que se me ocurrió decirle.
—Bueno, nosotros nos vamos, Pansy, Blaise —le dijo
Draco—, además creo que tienen que hablar con Ryan, ¿no es así? —ellos
asintieron—. Usaré tu chimenea —les dijo al matrimonio Zabini. Y Blaise
asintió.
Draco y yo nos despedimos de todos, pero Theo y
Luna me volvieron agradecer, yo les dije que no tenían que agradecerme, que
solo fue suerte que estuviera más cerca.
Tomamos nuestras túnicas y cogimos polvos flu, lo
lanzamos a la chimenea y dijimos los dos a la vez «Mansión Malfoy», y a los
segundos aparecimos allí.
—Fue muy arriesgado lo que hiciste, Nessie, te
podría haber pasado algo —me regañó Draco.
—Si no lo hacía, Lorcan se podría haber lastimado
gravemente —le contesté—. Además no soy una muñequita de cristal, la cual se
rompería al menos descuido.
—Te pudo haber pasado algo —insistió.
—Pero no paso —le aseguré y sonreí tratando de
quitarle la preocupación.
No funcionó, él seguía serio.
—Draco. Renesmee —dijo una voz profunda, esa era la
voz del señor Malfoy.
Nos volvimos para ver al aristocrático hombre que
venía acompañado de su esposa.
—Padre, madre —los saludo Draco.
—Buenas noches, señores Malfoy —los saludé.
Ellos asintieron con la cabeza.
—Se divirtieron en la casa de los Zabini —preguntó
la madre de Draco.
Pero antes de que cualquiera de los dos pudiéramos
contestar, de la chimenea salió unas cuantas chispas verdes, y luego apareció
una mujer de como unos 25 o 26 años a lo mucho, era más o menos alta, delgada,
cabellos color castaño oscuro, ojos verdes y piel pálida, vestía un vestido
negro ceñido al cuerpo, con zapatos de tacones color negro e iba muy maquillada
a mi parecer.
—Draco —dijo la mujer al ver a mi amigo.
—¿Astoria? —susurró Draco cuando la vio.
—Oh, Draco, mi amor —le dijo la nombrada Astoria y
prácticamente corrió hacia él y lo beso, lo beso de una manera muy apasionada,
yo nunca había visto a alguna pareja besarse de esa manera, ni siquiera a mis
padres, tal vez sea porque se cuidaban de no hacerlo de esa forma delante de
mí. Me dio vergüenza verlos besarse, así que volteé mi cara hacia los señores
Malfoy, los cuales también parecían sorprendidos por el actuar de la mujer.

oh, maldita Astoria porque tuvo que aparecer
ResponderEliminarmaldicion, porque tuvo que besarlo delante de Nessie... esa Astoria es una maldita arpia
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