POV Renesmee
Abrí mis ojos al notar los pocos rayos de luz que
se colaban entre las cortinas de mi habitación. Parpadeé un par de veces
acostumbrándome a la claridad.
Y a velocidad humana me levante de la cama, estiré
mis músculos con pereza, y cuando me dirigía al baño, algo llamo mi atención.
Una caja mediana color roja estaba sobre el sofá que estaba al costado de mi
cama. Quite la tapa y sonreí al ver lo que había dentro. Mis álbumes de fotos y
mi pulsera estaban ahí. Mamá había cumplido con su palabra.
Cuando iba a tomar mi pulsera, vi una nota, con la
pulcra caligrafía de mamá.
He
cumplido con mi palabra, hija, pero como te dije ayer, si veo que te deprimes,
tus álbumes y tu pulsera volverán a estar en mi poder.
Te
quiere,
Mamá
Sonreí. Y volví a dejar la nota dentro de la caja.
Y ahora si tome entre mis manos la pulsera que me
regalo Jacob en mi primera Navidad. Sentí nostalgia, aún recuerdo esa Navidad,
y eso que solo tenía unos meses de vida.
Mis padres habían decidido que pasáramos la Navidad
en casa del abuelito Charlie. Jacob también nos había acompañado, igual que
Leah y Seth —los hijos de Sue— fue un momento memorable. Papá me había regalado
un reproductor MP3, mamá me había regalado un medallón de oro con una foto de
ella y papá dentro y una inscripción en francés: Plus que ma propre vie (más que a mi propia vida), y Jacob me
regalo una pulsera tejida a mano que él mismo había hecho, en ese momento yo
solo lo veía como una pulsera muy bonita, pero en realidad lo que Jacob me
quería dar a entender era que con esa pulsera él se comprometía conmigo, porque
para los Quileutes esa pulsera era como un anillo de compromiso.
—¡Ay, Jake! ¡Porque me dejaste! —susurré,
acariciando la pulsera.
Una lágrima traicionera cayó en el dorso de mi
mano. La limpié rápidamente, porque sé que si no paraba ahora, no dejaría de
llorar por un buen rato, y entonces mis ojos se pondrían rojos, y mi madre se
daría cuenta de que ver mis preciados objetos me ponía triste, y se los
llevaría.
Respiré profundamente unas cuatro veces.
—Nunca te olvidare, mi lobito —volví a susurrar.
En verdad nunca te olvidaré, nunca olvidaré que
fuiste como un hermano mayor cuando era pequeña y luego te convertiste en mi
mejor amigo cuando ya tenía la apariencia de una chica de 11 años, pero cuando
me di cuenta de lo que realmente sentía por ti, fue demasiado tarde. Lo perdí…
para siempre.
Le di un beso a la pulsera y la volví a meter en la
caja, coloque la tapa a la caja.
Caminé hasta el baño, sí, estoy segura de que un
buena ducha me relajaría. Me tome mi tiempo en el baño, total no tenía nada que
hacer. Cuando salí del baño, envuelta en una toalla, me encontré con mi tía
Alice, metida casi dentro del closet.
Sonreí.
—Buenos días, tía Alice —la saludé, mientras
caminaba hacia ella.
De seguro que estaría buscando el atuendo indicado
que usaría hoy.
—Buenos días, Nessie —me respondió aun buscando
dentro del closet—. Estoy un poco indecisa, no sé cuál de los dos vestidos
usarás hoy, el rosa o el blanco —dijo saliendo con los dos vestidos en la mano,
tenía levemente el ceño fruncido.
Volví a sonreír, se veía muy graciosa.
—Me gusta más el rosa —dije señalando el vestido.
Ahora tía Alice sonrió.
—El color rosa te queda bien —dijo poniendo el
vestido sobre mi cama que ya estaba hecha, seguramente tía Alice ya la había
arreglado.
—Gracias por tender mi cama —le agradecí.
—De nada. Ahora arréglate y baja a desayunar que
Bella y Esme ya te hicieron el desayuno —y con su andar grácil salió de mi
habitación.
Luego de vestirme, baje lentamente las escaleras y
me dirigí a la cocina.
—Buenos días, mamá, buenos días, abuelita —las
salude a cada una con un beso en la mejilla.
—Buenos días, cielo —dijo mamá.
—Buenos días, querida —dijo mi abuelita.
Me senté en la silla y mamá puso sobre la mesa un
plato con panqueques, mientras que mi abuelita ponía un vaso con jugo de
naranja recién exprimido y un vaso con leche.
—Gracias —dije, y ellas asintieron, sentándose cada
una a mi costado.
Mientras comía podía escuchar en la sala a tía
Alice con su laptop, seguramente estaría revisando las últimas ropas de moda.
También podía escuchar que tío Jasper estaba sentado junto a ella, y estaba
leyendo un libro, porque escuché cuando cambió de página.
Pero no había rastros ni de papá ni de tía Rosalie
y tío Emmett, y sobre el abuelito Carlisle, no me preocupaba porque ya sabía
que estaba en el hospital.
—Gracias por devolverme mis cosas, mamá —le agradecí,
ella sonrió y me acarició la mejilla con su fría mano.
—Espero no arrepentirme de eso —susurró.
—No lo harás —afirmé—. ¿Dónde está papá? —pregunté
luego de pasar un sorbo de leche.
—Se fue con Carlisle al hospital —contestó mi
abuelita.
—¿Por qué? —pregunté, se me hacía raro que papá se
vaya al hospital con el abuelo.
—Hay un paciente en el área de psicología, y tiene
un trauma que no le deja dormir, se la pasa con pesadillas, y también tiene
ataque de ansiedad, y su psicólogo no puede llegar con el principio de su
problema —respondió mi mamá.
—Ah, entonces papá ha ido para leerle la mente y
así llegar a su problema —deduje.
—Exacto —dijo mamá.
—Harán pasar a Edward como una especie de
hipnotizador, porque sería muy extraño explicarles a los parientes de ese
hombre que ya saben la raíz del problema porque Edward le leyó la mente —dijo
la abuelita, con una sonrisa condescendiente.
—Entiendo. Ojala y todo le vaya bien —concluí.
—Oh, ya están viniendo Emmett y Rose —dijo la
abuela.
—¿Dónde se habían ido? —pregunté.
—Al bosque, se fueron desde anoche y recién están
regresando —contestó mamá.
A los segundos se escuchó el sonido de la puerta
principal y ambos aparecieron de la mano, muy sonrientes. Aún tenían la misma
ropa del día anterior.
—Hola, familia ya llegamos —canturreó tío Emmett.
—Como si no nos hubiéramos dado cuenta de eso —dijo
tío Jasper.
—Oh, parece que el soldadito sin ejército está de mal humor —ironizó tío Emmett—,
seguramente Alice no te da lo que…
—¡Emmett! —gritó tía Alice, con voz enojada.
—Emmett no hables así delante de mi hija —lo regañó
mamá.
Y entonces tío Emmett soltó una carcajada.
—Belly Bells, ¿qué pasa? Tú también estás de mal
humor, ¿acaso Eddie tampoco te complace? —tío Emmett volvió a reír después de
decir su comentario, nada educado.
Sentía mis mejillas calientes, más calientes de lo
normal, seguramente estaba muy sonrojada, y como no, con ese comentario que
dijo tío Emmett —no me quería ni imaginar a mis padres en esa situación, es muy
incómodo— miré a mi madre y la vi seria, con el ceño ligeramente fruncido,
estoy seguro que si todavía fuera humana también estaría sonrojada, pero ahora
parecía que solo quería matar a mi tío.
—¡Emmett! —gruñó mamá, levantándose de la silla.
Segundos después ya no la vi, pero escuché un estruendoso ruido como de vidrios
y mesas rompiéndose—. Te dije que no hablaras así delante de Renesmee.
La abuelita Esme y yo salimos a toda velocidad
hacia la sala. Y lo primero que vi, fue a tío Emmett tirado en el suelo con
vidrios y astillas de madera y unos cuantos pétalos de flores sobre su cabeza y
brazos. El tío oso parecía desconcertado, mamá ahora sonreía y tía Rosalie,
bueno en ella no podía descifrar su expresión. Miré a los demás, tío Jasper
tenía una gran sonrisa en los labios, tía Alice igual que mamá sonreía, y la
abuelita Esme estaba mirando con seriedad a mi tío Emmett.
—¿Por qué tanta agresividad, Bella? —preguntó tío
Emmett a la vez que se paraba y se sacudía todos los restos de vidrio, astillas
y pétalos.
—¿Y todavía lo preguntas? —rugió mamá.
—Te lo merecías —dijo tía Alice.
—Rose —dijo tío Emmett buscando él apoyó de mi tía.
—No hables así cuando Nessie está presente, Emmett
—lo regañó tía Rose.
—Oh, tú también me regañas, Rose —dijo tío Emmett
teatralmente, a la vez que se levantaba del suelo. Pero luego miró a la
abuelita Esme y dijo—: está bien, lo siento, no volverá a suceder —pero al
pasar por mi lado me guiñó un ojo y sonrió traviesamente.
No lo decía en serio, y estoy segura que volvería a
hablar sobre la vida privada de mis papás y mis tíos. Con los únicos que no se
metía era con la abuelita y con el abuelito, porque eran sus padres.
—Emmett, Emmett —dijo la abuelita negando con la
cabeza—, nunca cambiarás.
—Claro que sí, mamá —dijo tío Emmett desde el
segundo piso, pero luego soltó una risita.
—Iré a cambiarme de ropa —dijo tía Rose—. Buenos
días, Nessie —me dio un beso en la mejilla y a velocidad vampírica subió las
escaleras.
Luego de ese pequeño “intercambio de palabras”,
regrese a la cocina a terminar de desayunar.
Cuando termine, di las gracias y me fui al jardín a
pensar, pensar en Forks, en mi abuelito Charlie, Sue, pero pensar en la nueva
esposa del abuelito, me hizo pensar también en Seth y Leah —la manada de Jacob—
y pensar en Jacob, me hizo recordar a su familia y los demás Quileutes que
también sufrieron y lloraron su muerte igual que yo.
Oh, Jake, te extraño demasiado, pensé.
Cerré los ojos, y lo vi, lo vi convertido en ese
gran lobo rojizo —parecía tan real que hasta me daban ganas de acercarme a él y
acariciar su pelambrera— luego el lobo ya no estaba, en su lugar se encontraba
un hombre de piel bronceada, cabellos negros, ojos cafés y sonrisa sincera y
fresca, le devolví la sonrisa me acerque a él y lo abracé, sentí su
característico efluvio.
—Jake
—susurré.
Pero cuando levanté la cabeza para encontrarme con
sus oscuros ojos cafés, el Jake con el que me abrazaba había desaparecido, y en
su lugar estaba Draco, quien me miraba fijamente y me sonreía.
—Draco
—susurré—, ¿eres tú?
—Claro que
soy yo, Nessie, siempre he sido yo —respondió, pero en sus palabras parecía
haber un doble sentido.
Fue inclinándose lentamente sobre mí, podía oler su
aliento a menta, yo sabía lo que intentaba hacer, quería besarme, pero yo no
podía hacerlo, no podía besarlo, y no porque no pudiera, sino porque sabía que
si aceptaba su beso, después nunca me perdonaría haber traicionado a Jake.
—Draco
—volví a susurrar, pero él no parecía escucharme, y lo más sorprendente era que
todo parecía estar en cámara lenta—. No
—dije al sentir casi sus labios sobre los míos y abrí los ojos.
Parpadeé varias veces, y vi el jardín tan bien
cuidado por mi abuelita Esme. Lleve una mano a mi pecho, y mi corazón acelerado
ya de por sí, empezó a latir con mucho más rápido aun. No era la primera vez
que me pasaba lo mismo, confundir a Jacob con Draco.
Pero que quería decir con «siempre he sido yo».
Estaba tan concentrada en ese extraño episodio, que
el ligero, casi imperceptible sonido de abrir y cerrar de la puerta de la casa,
me sobresalto.
Eran tía Alice y tío Jasper. Ambos estaban de la
mano.
Ellos se acercaron a mí, y note que tía Alice tenía
una gran sonrisa en su perfecto rostro —como cuando va ir de compras—. Pero tío
Jasper parecía un poco preocupado.
—¿Van a salir? —les pregunté.
—Sí, vamos a hacer unas cosas —contestó mi tía.
Yo asentí.
—¿Te sucede algo? —preguntó tío Jasper, yo solo
miré—, pude percibir tu nerviosismo y tu corazón está latiendo más rápido de lo
normal —me di cuenta que aún tenía una mano en mi pecho, así que la quite.
—No, nada, solo… pensaba… —murmuré.
Al instante sentí el don de tío Jasper hacerme
efecto, le sonreí con agradecimiento. Lo bueno era que no estaba mi padre, sino
se preocuparía y enojaría a la vez.
—Bueno —dijo tía Alice—, nosotros nos vamos, pero
antes —me miró con picardía—, deberías revisar tu celular, lo escuché sonar.
Nos vemos luego —y luego de decir eso, me guiñó un ojo, y ella y el tío Jasper
subieron al porshe amarillo —aun
después de siete años lo conservaba— de tía Alice y a gran velocidad
desaparecieron.
POV Alice (Al mismo tiempo
que Nessie tenía ese extraño acontecimiento)
Vi salir a Nessie de la casa, seguramente a tomar
un poco de aire o a seguir pensando en Jacob, porque yo sé que ella sigue
pensando en él, y como no, si ella era la impronta de Jacob, y ese lazo es muy
difícil de romper. Pero una idea me ha estado rondando la cabeza desde hace
días, tal vez si alguien que posea la misma magia de la imprimación se
conociera con Nessie, tal ella podría volver a sentir feliz, con ganas de
vivir. Y no tengo duda de que ese alguien puede ser Draco Malfoy.
Aunque claro, esa idea no le gustó nada a Edward
—debo de reconocer que fui un poco descuidada, y deje que mi querido hermano me
lea la mente—, pero yo creo que si Nessie es feliz con Draco, él no debería de
oponerse, pero claro, se me olvidaba que Edward es el típico padre celoso.
De pronto una visión llego a mí. Era Nessie, estaba
cenando con… Draco Malfoy en un restaurant muy elegante, ella parecía feliz,
reía, y él la miraba como si fuera lo más importante que tuviera.
—¿Qué sucede, Alice? ¿Qué viste? —me preguntó
Jasper con cierta preocupación.
En seguida vino Bella y con Esme.
—¿Es algo malo? ¿Se trata de Renesmee? ¿O de
Edward? —me preguntó Bella, muy nerviosa.
Yo sonreí, y todos me miraron confundidos.
—No se preocupen no es nada malo —respondí.
—¿Entonces qué fue lo que viste realmente? —me
preguntó Esme.
—Que iba de compras y le compraba un lindo vestido
a Nessie.
Vestido que mañana usaría, pensé.
—¿O sea que toda tu visión se trató de que ibas de
compras? —preguntó Bella, y yo asentí—, eso no es novedad —murmuró.
—¿Quieres acompañarme, querida hermana? —le
pregunté.
A Bella se le contorsiono la cara de horror.
Me sentí ofendida, pero por el momento lo deje
pasar, lo más importante ahora era comprar ese lindo vestido que Nessie usaba
en mi visión.
—No, tengo cosas que hacer —respondió Bella y subió
a su habitación con rapidez.
—Vamos, Jasper —le dije, y él se paró del sofá al
igual que yo, y antes de salir sonreí a Esme a la vez que escuchaba que el
celular de Nessie sonaba en su habitación.
Cuando Jasper y yo salimos de casa, vimos a Nessie
parada con una mano en el pecho, parecía nerviosa y su respiración era mucho
más acelerada de lo normal.
Nos acercamos a ella.
—¿Van a salir? —nos preguntó.
—Sí, vamos a hacer unas cosas —contesté evitando
decirle a donde iba, puesto que quería que sea una sorpresa.
Ella asintió.
—¿Te sucede algo? —preguntó Jasper, y Nessie lo
miró nerviosa—, pude percibir tu nerviosismo y tu corazón está latiendo más
rápido de lo normal —yo no quitaba la vista de mi sobrina, así que me di cuenta
cuando ella quito rápidamente la manos de su pecho.
—No, nada, solo… pensaba… —murmuró. Pero yo sabía
que mentía, era tan mala mentirosa como Bella.
O tal vez otra vez estaba pensando en Jacob. Y
ahora con más razón iría a comprar ese vestido, Nessie se tenía que ver mucho
más hermosa para Draco Malfoy. Y hasta quizás ella se enamorada de él, así como
él parece estar muy enamorado de ella en mi visión.
Jasper uso su don en Nessie segundos después, y
ella se calmó, porque su corazón empezó a tener el mismo ritmo de siempre.
—Bueno —dije—, nosotros nos vamos, pero antes —miré
con picardía a Nessie—, deberías revisar tu celular, lo escuché sonar. Nos
vemos luego —me despedí a la vez que le guiñaba un ojo, tome la mano de Jasper
y subimos a mi porshe y empecé a
manejar a gran velocidad.
POV Autora
Cuando Alice y Jasper desaparecieron de campo de
visión de Nessie, ella fue caminando a paso humano hasta su habitación. Apenas
entro tomo su celular. Había un nuevo mensaje.
Y era de Draco, a Nessie se le iluminaron los ojos.
“Hola,
Nessie. ¿Cómo has estado? Quería saber si mañana en la noche no estabas ocupada”.
Nessie empezó a teclear la respuesta.
“No, no tengo
nada que hacer, ¿por qué?”
“Entonces, te
invito a cenar mañana”.
La semi-vampira se quedó pensativa. ¿Qué haría? Por
una parte deseaba estar con la compañía de Draco, él la hacía sentir tranquila,
pero por otra parte como le decía a sus padres —sobre todo a su padre— que
tenía una especie de “cita” con Draco.
“Me
encantaría…, pero no sé si mi padre me dará permiso”.
Renesmee opto por ser sincera con el rubio, creyó
que eso era lo mejor.
En el mundo mágico, Draco frunció el ceño al leer
la respuesta de su hermosa Nessie. Aparte de que todo eso de los permisos nunca
había sido un problema para él, porque que padre no le permitiría a su hija
salir con el heredo de los Malfoy.
Draco detestó en ese momento que la mayoría de edad
en el mundo muggle sea a los dieciocho años y no a los diecisiete como en su
mundo.
“Pero, ¿por
qué no? ¿Acaso me mentiste? ¿Y en verdad estás castigada?”, tecleó el rubio.
“No, no te
mentí, papá no me castigo. Lo que realmente pasa es que tengo un padre
sumamente celoso, a él no le gusta que salgo con chicos. Lo siento, Draco”.
El rubio maldijo al padre de la chica.
Al instante le llego otro mensaje al rubio.
“¿Estás
enojado conmigo?”
Eso le causo ternura a Draco.
Renesmee Cullen eres tan inocente. No eres como las
demás chicas que he conocido, pensaba el rubio.
“No. No estoy
enojado. Solo que tenía muchas ganas de verte, pero quizás será en otra
ocasión. No te preocupes, Nessie”.
Y al instante le llego otro mensaje a Draco.
“Yo también
tenía muchas ganas de verte de nuevo, Draco. Y sabes que, dalo por hecho, iré a
cenar mañana contigo, le diré a mamá para que me ayude a convencer a mi padre
para que me dé permiso”.
Leer que Nessie, tenía ganas de verlo, le dio
esperanzas a Draco, porque eso quería decir que no le era indiferente.
“¿Estás
segura?”, tenía
que asegurarse.
“Sí. ¿Dónde
nos encontramos?”,
tecleó Nessie.
Draco enseguida le envió el nombre del restaurant.
Y aunque él hubiera querido pasar a recogerla, como es la costumbre cuando un
chico invita a salir a una chica; sabía que eso tal vez le podría causar un
problema a Nessie, ya que como se lo había hecho saber la chica que tenía un
padre muy celoso, eso no le convendría ni a ella, ni mucho menos a él.
***
Un par de horas después, Edward entro en la casa
—casi una mansión en medio de un bosque— Bella fue la primera en recibirlo, había
escuchado las ruedas de su auto y su efluvio aun cuando su amado se encontraba
a muchos kilómetros de distancia.
—Hola, amor —saludó Edward uniendo sus labios con
los de su esposa en un dulce beso, beso que ella devolvió gustosa.
—Hola —dijo Bella, cuando se dejó de besar a su
esposo después de varios minutos.
—Hola para ti también, hermanito —se escuchó la voz
de Emmett desde la sala.
Edward rodó los ojos.
Y luego Edward tomando la mano de Bella, se
dirigieron hacia la sala.
—Vaya —dijo Emmett dejando el mando a un costado—,
por un momento creí que ese beso los llevaría a… —el vampiro no continuó
hablando porque fue interrumpido un por gruñido de Bella.
—Yo mejor que tú no digo eso que estás pensando
—advirtió Edward, con un tono de seriedad.
—Pero si no era nada malo —dijo Emmett fingiendo
inocencia.
—Mejor vuelve a tu videojuego —dijo entre dientes
Bella.
Y el pelinegro soltando una carcajada hizo lo que
le ordeno —prácticamente— Bella.
—¿Y Nessie? —preguntó Edward.
—Salió con Rosalie a dar una vuelta al bosque
—respondió Bella, y se le quedo mirando por unos segundos.
—¿Qué sucede? —preguntó sospechosamente el cobrizo.
—Nada —dijo Bella con una sonrisita de complicidad.
—Conozco esa mirada —dijo Edward—, solo pones esa
mirada y sonríes de esa forma cuando intentas convencerme de algo.
Bella sonrió ligeramente.
—Ya suéltalo, Belly Bells —comentó Emmett con la
vista en el televisor y con el mando entre las manos.
Ambos esposos ignoraron el comentario del vampiro
fortachón.
—Nessie quiere salir a cenar mañana —Bella hizo una
pausa, y su cobrizo esposo la observó, adivinando con quien quería cenar su
hija—… con Draco Malfoy.
Edward frunció el ceño, eso no le había gustado
nada, absolutamente nada.
Y la respuesta a la insinuación de su esposa era:
No.
Él no dejaría que su hija salga a cenar con el
rubio, ya que era una mala influencia para su princesa. Según las suposiciones
del cobrizo.
***
—Pensé que ya no vendrías —dijo Draco parándose de
la silla donde estaba sentado, cuando Nessie se acercó a él.
La chica lo único que hizo fue lanzarse a sus
brazos. Draco lleno de dicha le devolvió el abrazo, hundiendo su nariz en los
cabellos cobrizos y el olor a fresas lo cautivo, él la extrañaba tanto,
extrañaba su calor, su olor, su cabello cobrizo, sus ojos chocolates, su nariz
pequeña, sus labios rojos —que aún no había tenido el honor de besar, pero que
estaba seguro que muy pronto lo haría—, su personalidad, y su efusividad.
—Lo siento —susurró la chica en su oído, un poco
avergonzada por la demora. Pero su voz melodiosa lo enloqueció. Sí, eso era lo
que Draco más había extrañado, su voz, esa voz tan dulce y tierna.


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